CORTESÍA RUBÉN GUERRERO | LA AFICIÓN
28 de junio de 2015 / 04:24 p.m.

Durante el verano del 2012, en la Eurocopa de aquel año, Italia sorprendió al orbe futbolístico con una selección competitiva que llegó hasta la final del certamen. Los azurri tenían entre sus filas a un joven delantero, Mario Balotelli (21 años entonces), que se encargó de conducir a su selección hasta el último encuentro de la competencia. Dos de sus goles eliminaron a Alemania en semifinales.

Aunque España se impuso por un contundente 4-0 en el encuentro decisivo, Italia presumió la efectividad de Balotelli y sus condiciones físicas como el relevo generacional de su equipo. El delantero se convirtió en el objeto del deseo de la mayoría de los clubes europeos. En ese momento militaba en el Manchester City de la Premier League.

Contrario a lo que podría pensarse, la actuación de aquella Euro fue el último gran evento en el que Súper Mario dio muestra de sus facultades. Los excesos fuera de la cancha y las diferencias, algunas irreconciliables, con entrenadores y compañeros de equipo e incluso selección, lo han alejado de lo que se esperaba que fuera. Hoy, del ariete de 25 años que figuraba en pósters, solo queda el recuerdo. Ya en las filas del Liverpool, se encuentra más cerca del ostracismo que de volver a la cima.

En la Liga MX sucede algo similar a lo que le ocurrió a Balotelli y se replica en más de un caso. Jóvenes promesas que muestran condiciones por un par de temporadas, que se llenan de temple y buen futbol en algunos partidos e ilusionan a los amantes del futbol con un futuro en la elite, pero que con el correr del tiempo se desvela que su talento fue solo cuestión de coincidencia de factores.

Casos similares

Dentro de los casos actuales, destacan los de Marco Fabián, arraigado en Chivas, que formó parte de la generación que conquistó el oro en los Juegos Olímpicos de Londres, en 2012, y que ha mantenido regularidad en sus convocatorias a la selección nacional absoluta, incluso fue llamado para participar en Brasil 2014, pero que con la verde se le recuerdan pocas actuaciones relevantes. Pese a que él asegura que está listo para fichar con el Real Madrid, la constante su futbol es la irregularidad.

Los inicios de Pablo Barrera en Pumas le alcanzaron para fuera considerado una estrella en ciernes. Mostró técnica, velocidad y excelente definición como atacante. Fichó por el West Ham de Inglaterra después de la Copa del Mundo del 2010. Con 22 años, el futuro parecía una apuesta inmejorable en su camino. Las situaciones fuera del campo y el que nunca se adaptara al Viejo Continente le devolvieron a México, incluso antes probó suerte en el Zaragoza. Regresó con Cruz Azul y ahora milita en Monterrey, aguardando las glorias de antaño.

De la misma generación de Barrera, Efraín Juárez, casi a la par, y con Pumas como equipo de origen, despuntó a finales de la década pasada y también acudió con México a Sudáfrica. Lo compró el Celtic de Escocia, pero en Europa fue de más a menos en su rendimiento. Como Pablito, recaló en el Zaragoza que dirigía Javier Aguirre y sin el éxito esperado, retornó a suelo nació al, para jugar con América; después se enroló con Monterrey.

Como los anteriores tres, existen más casos de futbolistas que no han logrado desarrollar el máximo de sus capacidades. Estas estrellas fugaces viven entre los claroscuros de su desempeño, la irregularidad actual y destellos que surgen de repente. Su mayor logro es vivir de las rentas de un pasado prometedor.

LAS ESTRELLAS FUGACES
JUGADOR EQUIPO JJ EDAD
Pablo Barrera Monterrey 152 27
Efraín Juárez Monterrey 112 27
Marco Fabián Chivas 211 25
Javier Cortés Pumas 175 25
Alan Pulido Levadiakos 105 24
Ángel Reyna Chivas 291 30
Jorge Enríquez Chivas 97 24
Javier Aquino R. Vallecano 78 25
Isaac Brizuela Chivas 183 24
*Solo se contabilizan partidos en Primera División.