RUBÉN GUERRERO ATILANO | CORTESÍA: LA AFICIÓN
11 de junio de 2017 / 09:36 p.m.

La selección mexicana mantiene el paso perfecto rumbo a Rusia 2018. Esta noche, un empate frente a Estados Unidos le valió para seguir como el líder del Hexagonal Final, con 14 puntos de por medio y acrecentar la distancia con el resto. Ante el receso de la Eliminatoria, por Copa Confederaciones y Copa Oro, el Tri se marchará tranquilo a estas dos pruebas, pues sigue con la ruta clara para acceder a la siguiente Copa del Mundo. Hoy, Juan Carlos Osorio y sus dirigidos duermen tranquilos.

Todo el preludio del juego entre México y Estados Unidos había sido una constante algarabía, una fiesta... En los alrededores del estadio Azteca, aficionados gringos y nacionales se mofaban de Donald Trump, hacían uso del Mariachi y compartían sin conflicto. En la cancha todo fue muy distinto. Bastaron cuatro minutos, para que Héctor Moreno equivocara un pase, brindando un balón comprometido a Héctor Herrera y que este, ante el asedio de la marca rival, y la técnica de Michael Bradley.

El capitán de los Estados Unidos presionó a Herrera, le robó el balón al escudo mexicano, avanzó unos metros y levantó la cabeza, para encontrar, a su favor, que Guillermo Ochoa estaba adelantado; Bradley bombeó el esférico y encontró la recompensa en un gol tempranero, que no disminuía por ello el ánimo de la afición local. El escuadrón del país vecino cerraría los espacios, achicaría sus líneas y reduciría al máximo los metros para Hirving Lozano y Marco Fabián.

México no dejó de insistir, sus atacantes recibían casi siempre de espaldas, apretaban los dientes y se trompicaban, pero siempre con intensión de asociarse. Al 23', Carlos Vela, que estaba como volante derecha, tomó la pelota y encaró a su rival más cercano, DaMarcus Beasley, se internó hacia el centro y antes de pisar las líneas de cal del área chica, disparó potente con la zurda, imposible y esquinada para Brad Guzan. Así llegaba el 1-1 en el marcador electrónico. Despertaba de nuevo el estadio Azteca.

Antes del cierre de la primera mitad, Juan Carlos Osorio realizó su primer movimiento, dándole ingreso a Jesús Gallardo, en lugar Osvaldo Alanís, que como Moreno, ya acumulaba dos pases erróneos y hacia el centro, comprometiendo la circulación de la pelota y a riesgo de que se cometiera una distracción similar a la del gol en contra; con el canterano de Pumas ganabas salida y profundidad, el que se asociara con Lozano por esa banda, para generar peligro.

El complemento fue un concierto de más modificaciones. Juan Carlos Osorio sacó a Marco Fabián, su media punta en un esquema habitual para él (4-3-3) y le acceso a Javier Aquino, convirtiendo su parado táctico en un 4-4-2, para explotar aún más la bandas y abalanzarse al ataque; Estados Unidos ya generaba muy poco, se asociaba a veces en ataque, sobre todo con Christian Pulisic, el actual motor ofensivo de esta selección. A los locales les costaba, incluso, construir jugadas hacia el área enemiga.

Con el tiempo cumplido, la afición se le entregó a su equipo, que después de los primeros seis compromisos del Hexagonal Final de Concacaf, suma 14 unidades de 18 posibles; además, el Tri se mantiene como líder de esta fase, a falta, todavía, de recibir a dos rivales más en casa (Panamá y Trinidad y Tobago), escenario en el que podría sellar su pase a Rusia. Ahora, pese a las los sinsabores de era del colombiano, ha quedado claro que México sigue, como diría Ricardo La Volpe, "caminando" hacia la siguiente Copa del Mundo.

DP