CORTESÍA LA AFICIÓN
17 de diciembre de 2016 / 02:23 p.m.

Hace dos años, al final del Apertura 2014, la directiva de Pumas prescindió de los servicios de Marco Palacios, quien sin cabida en el primer equipo universitario y luego de once primaveras a su servicio, tuvo que refugiarse en Monarcas Morelia, donde pasó solo seis meses.

Desde entonces, no volvió a jugar un encuentro como profesional y ayer anunció el fi nal de su trayectoria. A mediados del año que está por culminar, se presentó en las instalaciones de Cancha Dos, para saber cuál sería su futuro, interrogando a Francisco Palencia para conocer si entraba en planes.

Luego de algunos minutos de diálogo con el entrenador, Pikolín compareció con los medios y comentó: "Al parecer la orden viene de más arriba, no me permiten entrenar con el equipo; yo podría quedarme hasta en la Sub 20, lo que quiero es retirarme aquí".

Y sí, su deseo era dejar las canchas vestido de auiazul. Tanto la directiva de Rodrigo Ares de Parga, como la de Antonio Sancho, le cerraron las puertas. Se dice que era por su confl ictiva manera de ser, porque repelaba por cualquier situación, o porque los años le había convertido en una especie de cacique, lo que le daba la autoridad para dar instrucciones, a veces nocivas, a los más jóvenes.

En el Pedregal no olvidan cierta declaración, en los momentos más tensos del equipo, cuando se jugaban el descenso: "Yo tengo contrato, que se preocupen los que no".

Palacios ganó cuatro títulos del futbol mexicano con Pumas y fue parte de la plantilla que se convirtió en el primer equipo bicampeón en la Liga Mx en torneos cortos de la mano de Hugo Sánchez. En el 2007 fue enviado a los Tiburones Rojos del Veracruz pero regresó con el plantel universitario en el 2008. En su segunda etapa, el central hizo pareja con Darío Verón y por seis años defendió los colores del club.