CORTESÍA: LA AFICIÓN
25 de noviembre de 2017 / 11:13 p.m.

Seis años exactamente, seis después de que se impusieran a Cruz Azul en la Ciudad de México (4-2 en el global), los purépechas se instalaron en las semifinales de un torneo corto; de nueva cuenta, acarician el campeonato del Apertura 2017, por complicado que parezca. Los ahora dirigidos por Roberto Hernández se instalan en esta fase por un global de 4-4 y la mejor posición en la tabla, ante Toluca. Cerraron en casa, con el apoyo de su gente y ahí consiguió lo más complicado. Hoy, nadie puede negarle a este equipo la posibilidad de ilusionarse.

La Liguilla tuvo sus mejores minutos en la cancha del estadio Morelos. Los primeros 20' del duelo de vuelta, entre Morelia y Toluca, exhibieron la contundencia de ambos escuadrones, se marcaron tres anotaciones y la tónica era un futbol ofensivo. El ritmo encendió a la tribuna, que se desbordó a favor de su equipo. Habían transcurrido unos cuantos segundos desde el silbatazo inicial (al 4'), cuando los Diablos Rojos ya festejaban la inauguración del marcador, por cuenta de Fernando Uribe. El colombiano, en dos tiempos, controló dentro del área purépecha y definió cruzando ante el arquero.

El gol condicionaba muchísimo el pase de Morelia a las semifinales y sus futbolistas lo sabían. Monarcas incrementó la fuerza de sus embates y encontró rápido la recompensa. Ángel Sepúlveda llevó la pelota a la banda derecha, donde antes de llegar a línea de fondo, sirvió al centro del área escarlata, donde encontró a Raúl Ruidíaz, que con la cabeza mandó el balón al fondo de las redes del Toluca. El estadio retumbó con fuerza y júbilo. El local volvía al partido y lo hacía con futbol efectivo de por medio.

La inercia competitiva y voraz se contagiaba. Toluca apretaba en cada espacio dentro de la cancha; Morelia hacía lo propio, apoyados por su gente, que se metía de lleno en cada embate. Al 14', en una nueva partida ofensiva, en un aparente fuera de lugar, le quedó el balón a Ángel Sepúlveda, que como venía, en una especie de media tijera, prendió el esférico y lo convirtió en el segundo tanto de los de casa. El gol, aunque representaba el empate en el marcador global, le daba el pase a las semifinales a los morelianos. La imagen de Roberto Hernández, el entrenador, eufórico desde su zona técnica, lo decía todo.

El resto del primer tiempo fue más equilibrado, era natural que no se pudiera mantener el ritmo trepidante. Toluca paró bien a su defensa, equilibró las cosas y pasó de proponer a contener. Morelia entendió el mensaje y también redujo la insistencia de su ofensiva; Ruidíaz tuvo un par de oportunidades que no definió adecuadamente. Por cuenta de la visita, Uribe también registró un mano a mano que no capitalizaron. Con la ventaja en el parcial y el pase a las semifinales, los dirigidos por Hernández partían con seguridad al vestidor.

El complemento tuvo un comienzo sumamente diferente al de la primera mitad. Con dos escuadrones precavidos, cuidando ventajas, por mínimas que fueran. Fue hasta rebasado el 65', cuando Hernán Cristante decidió incorporar a un tipo determinante en el último sector, como Rubens Sambueza. El veterano tendría la encomienda de generar opciones en el ataque. Morelia insistía agrupando a sus bloques, sin una individualidad que resaltara, pero sí con un funcionamiento disciplinado.

El drama se incrementaba conforme avanzaba el cronómetro. Morelia apostaba por el ingreso de elementos como Juan Pablo Rodríguez y Rodolfo Vilchis, para retener aún más la pelota. Los Diablos Rojos no encontraban la vía para hacerles daño; los del Estado de México, desesperados, veían cómo se les escapaba una opción importante tras otra, para incrementar el marcador y así, ser ellos quienes se metieran a las semifinales. No sucedió. Cerrando espacios, acumulando gente en defensiva y apostando por mantener el orden, los purépechas se instalaron en la siguiente ronda.

DP