10 de febrero de 2015 / 06:13 p.m.

Vallarta.- Haber formado parte de los inicios de la televisión, y ser hoy uno de los comediantes más reconocidos gracias a su personaje de El Profesor Jirafales en El chavo del 8 , es para Rubén Aguirre un pasaje digno de narrarse, como lo hace en el libro Después de usted, donde explica los inicios de la famosa vecindad.

"Cuando se inició el programa, ninguno éramos alguien. Ni el mismo Roberto (Gómez Bolaños). Él hacía 'rapiditos' con Viruta y Capulina, Chilindrina hacía doblajes, Kiko era fotógrafo, Ramón (Valdés) hacía terceras partes en las películas de Tin Tan.

"No éramos nada, no éramos nadie. Eso fue muy bonito, porque crecimos juntos. Todos éramos unos solemnes desconocidos", declaró Rubén en conferencia de prensa en Puerto Vallarta, donde reside. El actor llegó de buen humor y acompañado por cuatro de sus siete hijos (Victoria, Carmen, Arturo y Verónica).

Las cámaras lo esperaban de nuevo, y aunque esta vez su imponente estatura (1.98 metros) se contuvo en la silla eléctrica con que se ayuda para andar, un puro en la mano y su voz siempre aguda lo regresó a los viejos tiempos, de los que destaca la genialidad de Gómez Bolaños para crear historias y explica que su relación con él nació incluso antes de que se creara la vecindad.

'Yo ya era Jirafales en Los supergenios de la mesa cuadrada (de los primeros programas de Chespirito en Televicentro, hoy Televisa), pero había que poner un maestro para tanto niño, porque de pronto la vecindad se llenó con Ñoño, Popis, Kiko... Y Roberto sintió la necesidad de poner una escuela, porque no los iba a dejar jugando en el patio todo el día", declaró.

Antes de inmortalizarse como El Profesor Jirafales, fue locutor y conductor, buscó su vocación como torero y como piloto, y se tituló como ingeniero agrónomo, pero fue la comedia, que siempre estuvo presente, la que lo llevó a ganarse el corazón de quienes lo siguen.“Porque una cosa es ser conocido y otra ser querido”, le dijo un día Gómez Bolaños.

Claves

Exclusividad

- Pese a que señala que tener exclusividad con Televisa lo privó de hacer más actividades y aparecer en otras cadenas, hoy agradece el apoyo de la empresa.

- "Me estorbaba, porque me hablaban de un país y no me daban permiso. Me sentía castrado; ahora, viejo, lo agradezco, porque vivo de mi pensión", dijo.

FOTO: Edgar Navarrete

TEXTO: MARÍA JOSÉ CANTÚ