TOMÁS LÓPEZ
14 de noviembre de 2017 / 07:42 p.m.

El nombre que Hugo Aníbal Reyes le puso a sus dos hijos refleja la pasión que ha tenido por los Rayados toda la vida.

Su primogénito se llama Ayoví, cumplirá ocho años este sábado y está en tercer año de primaria.

Su segundo hijo tiene dos años de edad y lleva por nombre Odayar, que leído al revés es “Rayado”.

Vecino de la colonia Tierra y Libertad, en el norte de Monterrey, Hugo Aníbal señala que contó con el apoyo de su esposa Izamara Castillo para ponerle ese nombre a sus dos chavos.

“Ayoví es mi hijo mayor…estábamos buscando cuál nombre ponerle y entonces era la final del 2009, lo vimos en casita y pues mi esposa y yo entre el sentimiento de alegría por haber ganado a mi esposa le gustó cómo se oye el nombre de Ayoví”, platica Aníbal.

“Es un referente del Monterrey, de hecho yo pensaba ponerle Humberto por Suazo, entonces Ayoví se nos hizo la mejor opción”.
Recuerda que la empleada del registro civil no quería ponerle ese nombre porque no sabían el origen y lo que significaba.

Una vez que checaron en el sistema, apareció que había muchos varones que habían sido registrados con el nombre del futbolista ecuatoriano, agregó.

“También con el segundo hijo fuimos a registrarlo ya con el nombre de Oyadar decidido y tampoco se lo querían poner…le querían poner Sodayar, con “S”, pero no, nosotros pedimos el nombre Odayar”, expone el aficionado.

Hugo Aníbal dice que su amor por el Monterrey se consolidó hace años con el equipo que integraron jugadores como Sergio Verdirame, José Antonio “Tato” Noriega y Rubén Ruiz Díaz.

Desde temprana edad su padre, José Refugio Reyes, le inculcó la pasión por el Monterrey y ahora él ha tratado de transmitirlo a sus hijos.

LA ILUSIÓN
Tras la experiencia que vivieron la temporada anterior, los Rayados deberán ganar el clásico 113 para llegar sólidos a la ronda de la liguilla, señala Hugo Aníbal Reyes.

Indica que será importante ganar el próximo sábado a los Tigres para avanzar a las finales como líderes generales y con la motivación que siempre representa obtener un triunfo en el derbi.

“Yo veo al equipo muy fuerte, esperemos que con la experiencia que tuvimos el torneo pasado no caer otra vez en confianza y que en diciembre podamos levantar la Copa”, señala el fanático Rayado.

“Este sábado en el clásico esperamos ganarlo y ojala nos toque en la final otra vez para desquitarnos de la liguilla del torneo pasado, que llegamos confiados y nos tocó lo que no esperábamos… pero esperemos ganar este clásico y entrar fuerte a la liguilla”.

La pasión por el futbol en Monterrey se vive de diferentes maneras en los hogares regiomontanos, como en el caso del amor por los Rayados en la familia Reyes Castillo.