1 de junio de 2013 / 02:53 a.m.

Una empresa francesa se prepara para poner a prueba un corazón artificial que combina la biología con la maquinaria.

  

Ciudad de México • Se trata de un nuevo tipo de corazón artificial que combina materiales sintéticos y biológicos, así como sensores y software para detectar el nivel de esfuerzo del paciente; éste será probado en pacientes de cuatro centros de cirugía especializada en cardiología de Europa y el Medio Oriente.

Si el dispositivo "bioprótesis", realizado por la empresa Carmat, demuestra ser seguro y eficaz, podría ser administrado a pacientes que esperan un trasplante de corazón.Actualmente, sólo existe un corazón totalmente artificial, hecho por SynCardia, que cuenta en EU, Canadá y Europa con la aprobación regulatoria para el uso en pacientes.

Los intentos de sustituir por completo el corazón humano con una prótesis comenzaron hace décadas; el enorme reto para crear un dispositivo que pueda soportar las duras condiciones del sistema circulatorio del cuerpo y el fiable bombeo de 35 millones de veces al año como lo hace el corazón, representa otras complicaciones, como un derrame cerebral causado por coágulos de sangre en los implantes artificiales, es lo que hay que superar.

Por estas razones, los corazones totalmente artificiales suelen servir como una medida temporal, o como un "puente al trasplante", aunque la FDA ha concedido recientemente una exención para uso humanitario a uno de los corazones artificiales de SynCardia para los pacientes que actualmente no cuentan con un donante de corazón.

Alrededor de 5,7 millones de personas en EU, sufren de insuficiencia cardíaca, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. En estos pacientes, la capacidad de bombeo del corazón es tan débil que no puede suministrar suficiente oxígeno y nutrientes al cuerpo."La idea era desarrollar un corazón artificial en el que los elementos móviles que estén en contacto con la sangre estén hechos de tejido más adecuado para el entorno biológico", dijo Piet Jansen, director médico de Carmat para el portal Technology Review.

Eso podría hacer que los pacientes sean menos dependientes de los medicamentos anti-coagulación. El dispositivo Carmat también utiliza válvulas hechas de tejido del corazón de vaca y tiene sensores para detectar el aumento de la presión dentro del dispositivo. Esa información se envía a un sistema de control interno que puede ajustar la velocidad de flujo en respuesta a un aumento de la demanda, por ejemplo, cuando un paciente hace ejercicio.

El sistema fue desarrollado mediante la colaboración entre los sectores Aeroespacial Europea y Sistemas de Defensa y Alain Carpentier, cirujano cardiaco que fue pionero en la reparación de la válvula del corazón.

JANETH ALCÁNTAR