AGENCIAS
15 de junio de 2013 / 07:02 p.m.

Dublín • La Unión Europea (UE) y Estados Unidos acordaron ayer establecer un "grupo de expertos" para abordar de manera conjunta el asunto de la protección de datos, después que Bruselas pidió más transparencia sobre el proceso de recopilación y gestión de la información en internet.

Tras conocerse el escándalo de espionaje del programa PRISM de la Agencia de Seguridad Nacional estadunidense (NSA por sus siglas en inglés), esta cuestión acaparó la atención de un encuentro bilateral organizado ayer en Dublín por el gobierno irlandés, que desempeña durante el primer semestre del año la presidencia rotativa de la UE.

Al término de la reunión, la comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, y el secretario estadunidense de Justicia, Eric Holder, aseguraron que cualquier operación de vigilancia de individuos o grupos se lleva a cabo con la autorización de los tribunales y siempre de acuerdo con "sólidas evidencias".

Aun así, el ministro irlandés de Justicia, Alan Shatter, pidió a las autoridades estadunidenses más "transparencia" respecto a la manera en que se procesa la recopilación y gestión de datos.

En estos últimos días, se reveló que la NSA y el FBI (Agencia Federal de Investigaciones) tienen acceso a millones de registros telefónicos amparados en la Ley Patriota, aprobada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EU.

También se reveló que el programa secreto conocido como PRISM permite a la NSA ingresar directamente en los servidores de nueve de las mayores empresas de internet estadunidenses, como Google, Facebook, Microsoft o Apple, para espiar contactos en el extranjero de sospechosos de terrorismo.

Reding reveló que el programa PRISM —y los que forman parte de él— tiene como "principal objetivo" recoger datos de ciudadanos y residentes estadunidenses, si bien se trata de “metadatos” y no, por ejemplo, "contenidos de conversaciones".

Holder reiteró que esos programas solo tratan de acceder a lo que denominó "metadatos telefónicos", en lugar de a los contenidos, y eso siempre se hace, aseguró, después de obtener una orden judicial.

El secretario estadunidense reconoció que el acceso de datos privados afecta a terceros, incluidos ciudadanos o grupos en Europa.

Este tipo de "vigilancia", argumentó Holder, solo ocurre cuando las pruebas demuestran que un individuo o grupo tienen vínculos con el "terrorismo, actividades cibernéticas hostiles o con la proliferación nuclear".

Holder se vio obligado a dar explicaciones a sus colegas de la UE después que el técnico Edward Snowden reveló al diario británico The Guardian y al estadunidense The Washington Post que la NSA y el FBI tienen acceso a millones de registros telefónicos.

"Las filtraciones son extremadamente dañinas. Como resultado, se ha puesto en peligro la seguridad nacional, la seguridad de la ciudadanía estadunidense, de la gente que reside en países aliados", recalcó Holder.

Sea como fuere, este complejo entramado de ciberespionaje diseñado, según Washington, para luchar contra amenazas globales, debe demostrar que no infringe el derecho a la privacidad de los ciudadanos europeos, insistieron ayer Shatter y Reding.