EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR
2 de octubre de 2017 / 10:46 a.m.

El partido de las cinco de la tarde en la Corregidora parecía no tener mayores dificultades en las predicciones del resultado, pero terminó siendo una de las sorpresas en las quinielas de muchos aficionados al minuto 93.

Rayados llegó a este juego con dos juegos ganados como visitantes y Querétaro los recibía sin haber ganado en casa; parecía que todo estaba puesto sobre la mesa para que Monterrey alcanzara los 26 puntos que teóricamente los pondría en liguilla.

Como se mencionó en la previa, Mohamed utilizó a Cardozo como interior por izquierda y Sánchez por derecha, Jona González fue el volante de contención; Juárez como marcador de punta, Medina marcador central. El resto no mostró novedad alguna con respecto a juegos anteriores. Las intenciones futbolísticas tampoco variaron.

Querétaro sí presentó algunos cambios, sobretodo el de Gerardo Lugo y el inicio de Sanvezzo cuando se esperaba a Yrizar y Candelo para buscar la dinámica por un sector y la recepción del juego directo por el lado contrario por Yrizar.

Todo el partido fue bastante disputado, no podemos hablar de un equipo claramente dominador. Los primeros 45 minutos tuvieron siete tiros de Querétaro con 3 al arco; Rayados tuvo cuatro y uno a portería. Posesión muy dividida 48% y 52%, respectivamente. Mediante una jugada detenida y un descuido a segundo poste del marcaje en zona, Javier Güemez puso el 1-0.

Inició la segunda parte con el invicto en peligro, pero entre el minuto 48 y el 59 Monterrey pudo dar la vuelta con un penal anotado de Avilés Hurtado y un buen posicionamiento de Vangioni para encontrar el balón cercano al área tras un balón parado y tirar de zurda para el 1-2 de la tarde.

Después de eso, Rayados comenzó a controlar un poco más el juego y Lozano decidió empezar a destruir, por ello la entrada de Noriega (un volante central) por Lugo. No pasó mucho más para que Mohamed ingresara a Molina en lugar de Pabón y darle un espacio también de destructor en medio campo.

Hubo insistencia en los cambios, Querétaro sacó a un volante como Arellano para meter al atacante Candelo, a Cortizo llegando a línea de fondo por un Trejo centralizado; Rayados saca a un interior como Cardozo para meter a Fuentes que es latera y refresca el ataque metiendo a Benítez por Hurtado. Lozano quiere que no lo corran y salvarse del descenso y Mohamed no se dejaba con la guerra desde el banquillo.

La condición humana de luchar hasta el final provocó control para Querétaro y un Rayados que entendió su mejor arma sería totalmente el juego directo en los últimos momentos. Una aproximación de Querétaro derivó un penal favorable a los Gallos que Sanvezzo convertiría en gol a los 93 minutos.

No se puede decir que Rayados haya tenido un partido para el olvido, lo que sucede es que Querétaro se enfocó en tratar de destruir todos los ataques que tuviera Monterrey, tanto directos y organizados, y de alguna manera les funcionó. Llega un receso (sí, otro más) para que Monterrey siga ajustando lo necesario de aquí al final del campeonato.





gw