gerardo suárez
10 de mayo de 2015 / 07:33 p.m.

"Señores yo soy rayado y tengo aguante". El cántico lo decía todo. Porque ellos aguantaron, toleraron y guardaron la importancia por varios minutos. En la grada había fiesta, un ambiente que era inversamente proporcional a lo que pasaba en el campo. La despedida no era como se había soñado.

La anotación de Matías Britos no enmudeció las más de 33 mil gargantas. Por el contrario, los decibeles aumentaron porque parecía que solo así se iban a levantar los 11 hombres vestidos de azul y blanco. El Monterrey no respondía en el rectángulo verde y el tiempo continuaba extinguiéndose.

Y así apareció la dupla que mejor se entendió en este Rayados. Edwin Cardona fue bajado en el área y se decretó ipso facto un penal que todo el Tec festejó cuan anotación. Segundos eternos entre lo que Dorlan Pabón tomó el balón, lo colocó en el manchón penal para mandarla guardar. Estruendo y la esperanza volvía a renacer...

Porque La Pandilla sufrió y mucho para poder darle una despedida digna a su histórica casa. Pumas plantó cara, no fue un invitado más a la despedida y amenazó constante en aguar la fiesta, mucho más que la intermitente lluvia que cayó. Al final, un 2-2 que quedará marcado para la historia por lo que implicó conseguirlo, justo cuando el estadio añoraba despedirse de otra forma.

Jonathan Orozco, si esto fuera Fiesta Brava, habría de haber salido en hombros. Sus intervenciones evitaron que los de El Pedregal la mandaran guardar.

Del otro lado, su homólogo Alfredo Saldívar también la hizo de antihéroe. Sus oportunas salidas coartaron la posibilidad de que Dorlan aumentará su cuota goleadora.

En el complemento, la hinchada hacia el aguante, pero en el campo no había reacción. Pumas sí respondió. Un centro de Ismael Sosa dentro del área fue conectado por Britos. Corría el 60'.

Llegó la añorada reacción. Kevin Escamilla bajó a Cardona y el silbante Jorge Isaac Rojas no se tentó el corazón para marcar el penal que Dorlan facturó.

El Monterrey fue por la heroica. La calificación todavía estaba en sus manos y el momento anímico estaba ahí. Memo Vázquez tenía otra idea.

Ingresó Daniel Ludueña y el dorsal 10 entró a la historia. Con un disparo perfecto desde fuera del área, batió a Orozco.

Fue cuando apareció el héroe inesperado y fue precisamente uno de los jugadores que más se han criticado en las últimas semanas. Saldívar soltó un remate de cabeza y llegó Eduardo Zavala cuan saeta para contrarrematar y mandar guardar el esférico.

Así se escribió la historia de un final tan anunciado como esperado.

Rayados no pudo despedirse con dignidad de su amado Tecnológico. Al final, el cielo lloró con fuerza, pero más aún, para engalanar todavía más la despedida de un inmueble legendario, un ícono de la Sultana del Norte.