RIGOBERTO JUÁREZ
9 de junio de 2016 / 07:51 p.m.

El último ídolo de la cantera de Atlas se fue y dejó un sinsabor entre su afición. Poncho González, llamado a ser el nuevo ídolo rojinegro abandonó su casa sin haber explotado y conseguido el título que siempre soñó.

Desde su aparición en el primer equipo rojinegro en el 2012, meses después de conseguir el título Mundial sub 17 bajo la dirección del ‘Potro’ Gutiérrez, el oriundo de Reynosa, Tamaulipas comenzó a dar muestras de su calidad futbolística.

El técnico Juan Carlos Chávez lo debutó en febrero del 2012, pero fue Tomás Boy quien le sacó su mejor versión futbolística durante el segundo semestre del 2013 y el primero del 2014.

Poncho se convirtió en pieza clave de la oncena del Jefe, el hombre que movía los hilos de Atlas y hasta el goleador del equipo. Sus destacadas actuaciones lo llevaron a la selección mexicana del Piojo Herrera en octubre del 2014.

Todo parecía miel sobre hojuelas, hasta que llegó una dolorosa lesión de tobillo en febrero del año pasado. Desde ese momento, Poncho batalló con su articulación y durante todo el torneo Clausura y la Copa Libertadores no pudo dar su 100 por ciento pues no se recuperó del todo.

Este problema en su tobillo lo llevó al quirófano un par de ocasiones, pero nunca logró a mostrar el nivel y el futbol que tenía acostumbrado a gente. En los últimos meses la Fiel lo abucheó y fue señalado luego de fallar el penal frente a Chivas al estilo Panenka y, hace meses, al aparecer bebiendo de una botella en la boda del zaguero de Chivas Carlos Salcedo.

La anterior directiva lo vendió a Tigres para solventar problemas económicos, pero en aquella ocasión el volante se negó a ir por el amor que le tenía al Atlas; hoy la historia fue diferente.

Ahora que se alista a mudarse a la Sultana del Norte, Poncho está a punto de cumplir el sueño de disputar los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.