EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR
22 de junio de 2017 / 11:19 a.m.

Las diferencias entre los entrenadores casi siempre tienen que ver con los estilos, algunos solo juzgan a los técnicos por los campeonatos obtenidos, pero lo que hace realmente bueno o malo a un entrenador es lograr imponer y dominar una idea en un equipo de fútbol. Y esto no es una cuestión de vanidad o de estética: tener un estilo definido te permitirá saber en qué te estás equivocando, qué debes perfeccionar y qué hay que mantener tal cual está.

Hay algo que es muy cierto, más allá de lo que un entrenador pretenda tiene que estar conciente de su recurso humano; es muy complicado, por ejemplo, tener una idea basada en la posesión del balón cuando tienes a jugadores dedicados o acostumbrados a algo totalmente distinto.

Cuando un entrenador toma un proyecto a media temporada, probablemente la plantilla no esté totalmente armada a su gusto, o si no es totalmente quizá ni el 70% de los jugadores conviven con la misma idea de juego. Es ahí donde se puede notar también lo inteligente que puede ser un técnico para él mismo adaptarse. Pero luego pasan los meses y los técnicos pueden ir confeccionando su plantilla bajo su modelo.

Existe un tema concreto del que se puede hablar, con nombre de equipo y entrenador: el Monterrey de Antonio Mohamed, con una pregunta que paulatinamente hará que surjan más ¿a qué juega? A veces se cae en respuestas que pretenden simplificar todo, como por ejemplo, “se juega a ganar”, “se juega a hacer goles y que no te hagan”; en algunas ocasiones se tienen contestaciones que también tratan de ser despectivas o ridiculizar la pregunta marcando tendencias a ver el fútbol como algo muy complicado.

Durante los últimos años ha estado muy claro que a Mohamed y a Rayados les gusta el espacio largo, su época de más éxitos con Vucetich estaba relacionada a lo mismo. Con jugadores como Dorlan Pabón, Yimmi Chará o Rogelio Funes Mori se entiende que este sea un plan reactivo adecuado para buscar poner jugadores con balón de frente y cercanos al arco, pero ¿qué pasa en el proceso de construcción? ¿Dónde podría Monterrey encontrar su balance para ir generando superioridad numérica delante de la línea del balón?, ¿dónde podría Monterrey generar mano a mano con ayuda de elementos cercanos por la banda?

Hay momentos en los partidos donde la dinámica de juego es baja, y forzarla mediante espacios largos o presiones muy altas resulta negativo. Hay momentos donde hace falta controlar el juego a partir de tener el balón, descansar con balón y tratar de llegar todos juntos, cercanos para recuperar si hay pérdida, cercanos para ser una opción de pase si el poseedor tiene mucho marcaje encima.

Esta próxima temporada Monterrey deberá estar muy atento a lo que puedan hacerle a la contra, necesitará comenzar a dominar el balón más adelante y con más efectivos. Es cierto que el juego directo siempre es más emocionante, pero en algún momento habrá que empezar a dominar. Lo mejor es empezar a pensar en el balón, a partir de Celso Ortíz, de abrir bien la cancha y generar carriles interiores.