EDUARDO TORRES | @edutorresr
5 de diciembre de 2017 / 11:22 a.m.

No es el primer torneo de Mohamed con Rayados, no es su primera liguilla ni tampoco su primera final. Desde febrero del 2015 que llegó al equipo ha estado en medio de dudas, críticas y exigencias muchas veces desmedidas.

Casi siempre ha tenido jugadores destacados, pero también batalla con algunos de ellos. Sobretodo con Edwin Cardona; un dia Mohamed le dijo “bebote”, probablemente ya desesperado por actitudes que era incapaz de controlar, por eso terminaron separando sus caminos, y parece que no pudo haber mejor decisión.

La confección de la plantilla tuvo entradas y salidas constantes, llegaba Gargano como una gran solución y se fue muy mal. Cambió la directiva y Mohamed seguía allí, hubo muchos altibajos futbolísticos y resultados. Hoy están en la cima, pero ¿cuáles han sido las diferencias?

Presión organizada

Para ser un equipo asfixiante no basta correr mucho, hay que saber correr con inteligencia. Saber hacia dónde moverse, entender por qué se hace y darse cuenta que nunca iban a ir solos, que siempre irían en grupo a robar la pelota muy cerca del área rival.

En algunas otras ocasiones de torneos anteriores, la presión era muy desorganizada. Funes Mori corría, Pabón a veces iba y Cardona no parecía muy interesado. Y cuando se interesaba, se notaba que le echaba ganas, pero no bastaba.

Un buen verano

Se puede tener un buen entrenador, un precioso estadio, una gran afición, un atractivo palmarés y un capital muy alto para gastar, pero sin buenos jugadores o, mejor dicho, sin los jugadores adecuados, es muy difícil que puedas jugar a algo que te acerque a ganar.

Si Rayados no quería la pelota, necesitaba a alguien que atacara los espacios y finalizara, y trajeron a Hurtado. Ocupaban mejorar los laterales, y contrataron a Vangioni además de repatriar a Medina, se necesitaba mejorar la profundidad de la plantilla y vinieron Cardozo, Benítez y Carrizo.

El verano también significó la graduación de Jonathan González en los entrenamientos, suficiente para convertirse en un titular indiscutible.

Defender como los mejores

Nicolás Sánchez parecía otro Víctor Ramos, el torneo anterior indicaba que pudo haber sido buena idea que terminó muy mal, pero durante este torneo ha demostrado por qué Mohamed lo quiso. Tras las lesiones de César Montes se ha vuelto un jugador muy importante.

En línea de 4 y de 5, Rayados ha tenido una defensa que domina tres aspectos: lo organizado, lo individual y lo aéreo. Tres fundamentos clave que a veces nos olvidamos que es lo principal que debe cumplirse.

Buscando el sello de oro

Faltan unos días para la gran final de vuelta en Guadalupe, Rayados deberá buscar ponerle al torneo ese moño de regalo navideño. No como prioridad para la afición; con prioridad para ellos mismos.




gw