GERARDO SUÁREZ - @JERA_SUAREZ
26 de septiembre de 2015 / 06:38 p.m.

Dos minutos duró la sensación de romper la maldición. Rayados volvió a reincidir en su falta de manejo de un resultado a favor. Morelia, en 120 segundos, le quitó la ventaja para no volverla a recuperar. 2-2 y La Pandilla no reacciona.

Ahora no fue el césped, tampoco que alguien haya encendido el horno. El Monterrey sigue lejos de encontrar una mejor forma colectiva. La Monarquía, casi en estado de coma, no requirió mucho esfuerzo a la ofensiva para poner en predicamentos al anfitrión. La clave, aprovechar el mayor talón de Aquiles rayado: el balón parado.

Como sucedió en el Clásico, los del Cerro de la Silla lucieron bien en gran parte del primer tiempo. Incluso, también se fueron al frente. Pablo Barrera (28') aprovechó un balón que soltó Cirilo Saucedo en el área, tras un disparo de Edwin Cardona.

Sin embargo, en dos minutos, Morelia regresó al partido, justo en su primer intento franco a portería. Carlos Morales cobró un tiro libre que Facundo Erpen remató completamente en solitario.

El Monterrey intentó retomar el dominio para el complemento. Fueron minutos de agobio por parte de La Pandilla y había una sensación que el de casa lograría el segundo. Y sucedió lo impensado.

Carlos Ochoa recibió un balón filtrado, tras un contragolpe, y definió con un fiero disparo raso al primer poste de Jonathan Orozco. Era el 74 y el respetable explotó en abucheos.

Y Rayados apeló a la heroica. A base más de empuje que orden, los del Cerro de la Silla consiguieron un penal que salvó la noche. Ignacio González detuvo un disparo de Cardona con las manos, decretándose la pena máxima, misma que el dorsal 10 facturó. 2-2 y a buscar el tercero.

Sin embargo, La Pandilla se quedó lejos de poder conseguir la remontada, pese a sus esfuerzos. Así, Rayados volvió a dejar vivo otro rival que en el papel era inferior y, a su vez, disminuye drásticamente sus chances de poder ir a la Liguilla.