FERNANDO SANTILLANES
16 de junio de 2013 / 04:08 p.m.

Ciudad de México • Los videojuegos son una expresión artística. Son un reflejo, una impresión en pixeles de las emociones de productores, diseñadores, programadores y directores, que han encontrado en esta industria la posibilidad de plasmar su talento.

The Last of Us exclusivo para PS3 te hará llorar en los primeros 15 minutos. El guión logra crear emociones de una manera idéntica a la de cualquier película, e incluso supera a muchos filmes.

EL juego nos sitúa en un mundo arrasado por un hongo. Sí, un hongo que ha convertido a gran parte de la raza humana en una especie de zombies al estilo de Danny Boyle en 28 días después, es decir no son muertos vivientes que salen de sus tumbas, sino personas infectadas con una rabia descontrolada.

En este contexto encontramos a Joel, un hombre maduro que ha perdido lo más preciado en la vida: su hija, y por una extraña coincidencia tendrá que acompañar a Ellie, una adolescente de 14 años, por un país derruido no sólo por el hongo, sino por la lucha entre dos facciones de humanos, las luciérnagas y los cazadores, el gobierno y los rebeldes, que demuestran que la naturaleza humana racional es mucho más peligrosa que la animal simple.

Ellie y Joel se convierten de inmediato en una pareja inolvidable en el mundo de los videojuegos, y además con una actitud que jamás habíamos visto de forma tan cruda y violenta.

Y es que más allá de hablar de gráficos que aunque no pierden el estilo de Uncharted, pues es Naughty Dog el responsable de este juego, superan por mucho a cualquiera de las aventuras de Nathan Drake, The Last of Us es el guión más maduro que hemos visto desde Heavy Rain.

Nunca esperas un tiro directo en la cabeza para ejecutar a un traficante o una niña de 10 años asesinada por un soldado en un videojuego. No lo esperas de manera tan bien manejada y justificada como en este juego, que demuestra que cada vez los gamers buscan títulos adultos, fuertes, pero no simples, violentos pero con una justificación. Este juego es lo más parecido a una buena película de drama.

Con tintes de Soy Leyenda, The Road, Walking Dead y Heavy Rain, el juego se crea una personalidad propia, con la ayuda de un soundratck hecho a la medida por Gustavo Santaolalla, el ganador del Oscar por la música en Secreto en la Montaña, artífice de scores como el de Amores Perros, 21 gramos, productor estrella de de Los Caifanes, Cafe Tacuba, Molotov, Julieta Venegas, en fin, este gran músico compositor hizo el soundtrack de The Last of Us.

Contar más de esta historia es quitarle el alma al juego, pues es un título que lleva poco a poco al gamer a su mundo, a su atmósfera, y que será amado al instante u odiado, pero nadie podrá decir que no es un gran trabajo en pixeles.

Una digna y honrosa despedida para el PS3 comienza con este juego que nos dejará con una sensación de enojo, de emoción, de tristeza, de angustia, de felicidad. The Last of Us logra por fin crear emociones en los gamers como nunca antes lo habías sentido en un joystick.