GERARDO SUÁREZ - @JERA_SUAREZ
5 de marzo de 2016 / 06:13 p.m.

En ocasiones, parece mejor esperarse un poco para poder tener una revancha, un motivo para enterrar todo yerro y frustraciones. Hoy fue el turno de Efraín Juárez, aquel jugador castigado hasta él cansancio por su expulsión en la edición 105.

Juárez era sometido a un constante bullying cibernético. El tiempo pasaba y parecía el castigo parecía no tener fin. Y, al fin, el dorsal 6 logró lavar su error con el único tanto que permitió al Monterrey romper el dominio de Tigres en el Clásico Regio y, de paso, conseguir la primera victoria en el nuevo estadio dentro de los duelos norteños.

Fue un seco remate con la testa cuando se jugaban los 48 de tiempo corrido. El centro de Ayoví, tras el cobro de una falta por izquierda, encontró en la testa del lateral derecho al receptor perfecto, quien logró conectar entre los centrales Junior y Rivas. Deuda saldada.

La edición 106 pasará a la historia por su tenso encuentro. No hubo miedo, pero sí respeto. Durante el primer tiempo pocas fueron las acciones que realmente pusieron a temblar a los más 55 mil hinchas presentes. La más clara, un auténtico oso del francés André-Pierre Gignac.

Rayados era quien intentaba proponer mientras que Tigres respondía cerrando espacios, pero sin dejar de profundizar. La prueba, los cuatro off sides que cayeron los ofensivos felinos, en su mayoría el galo.

Y, cuando todo indicaba que la primera mitad se iría sin goles, apareció la jugada que cambió el rumbo del encuentro para los felinos. Gignac armó una pared con Damm y, con el marco abierto, el ex Marsella sacó un disparo cruzado ante la incredulidad de más de uno. Gol fallado, gol... ¿En contra?

Porque, apenas a los tres minutos de arrancado el complemento, el ecuatoriano Ayoví cobró una falta que Juárez remató para batir sin problemas a Nahuel. Desahogo completo del camisa 6 y a soñar.
Tuca intentó regresar y mandó a la cancha a Damián y Zelarayan. Mohamed respondió fortaleciendo el sector del medio campo y defensa con Cándido y Mier, más después de quedarse con 10 por la expulsión de Walter.

El Campeón intentó como pudo buscar el tanto del empate y, en su desesperación también se quedó con uno menos porque Pizarro vio la roja. No hubo más.

Antonio Mohamed celebró abrazado de sus colaboradores. Al fin había roto su maldición en el Clásico Regio, todo gracias al más bulleado de sus jugadores: Efraín Juárez.

Efrain