Gerardo Suárez
3 de agosto de 2015 / 10:28 p. m.

Don César Montes atiende el teléfono con una evidente naturalidad. La voz cambia drásticamente cuando se le recuerda que su hijo ya es forma parte de la inmortalidad rayada. El padre del nuevo héroe por más que intentó guardar mesura, fue imposible no volver a emocionarse con lo que vivió su ‘cachorro’.

“Me bloqué, no puedo explicar lo que sentí”, reconoció el progenitor del zaguero central cuando recordó la anotación, en un breve plática con MMDeportes.

“Me siento muy orgulloso y muy contento. No esperaba tanto de toda la gente, de cómo se festejó. Estoy viviendo como un sueño”, agregó.

Su hijo, con el mismo nombre, jamás se imaginó convertirse en el jugador que convertiría el primer gol en la historia del nuevo estadio. El rostro del dorsal 286 inundó tabloides, sitios web y redes sociales. César Montes se puso de moda… y el orgulloso padre también entró en un estado de alerta.

Porque la fama puede jugarle ‘chueco’ a quien se deja seducir por ella. Por ello, el señor Montes optó por darle un solo consejo cuando se preparaba para dejar Monterrey y regresar a la natal Sonora.

“Sólo decirle que hay que poner los pies sobre la tierra. Esto que pasó es como un sueño, pero hay que poner los pies sobre la tierra y seguir trabajando. Hemos platicado muchas cosas, de todo. Estamos muy contentos”.

El anhelo de debutar en Primera podría desesperarlo, ¿qué le mencionó al respecto?
“Lo que me toca es aconsejarlo. Le tocó la suerte a él, pero él tiene que seguir con su trabajo, asimilar esto y seguir trabajando. Lo debe tomar con calma porque es mucho lo que está pasando”.

A su vez, don César no se olvidó de las ahora famosas mantas que tenían sus familiares en la gradería, esas que aparecieron justo cuando el canterano rayado comenzó su carrera frenética al banquillo, tras haber vencido al guardameta mundialista Julio César.

“Al momento de ver todo eso (el gol) fue impresionante para mí, de verdad no sé cómo explicarlo. (Risa nerviosa) siempre esperamos algo interesante de nuestros hijos. Fue un orgullo”.