CORTESÍA MEDIO TIEMPO
10 de septiembre de 2017 / 03:30 p.m.

Las guerras de porras regresaron al estadio de los Rayados con más fuerza e intensidad, haciendo retumbar al Gigante de Acero desde el arranque del partido entre la Pandilla y el Necaxa, luego de que esta tradicional forma de alentar de los seguidores albiazules se había apagado en el presente torneo.

Al momento del silbatazo inicial de Jorge Antonio Pérez Durán, la barra de La Adicción inició con la primera porra del encuentro y las demás localidades del estadio comenzaron a responder unas a otras, tratando de organizar la porra más ruidosa dentro de la casa rayada.

Esta tradición ha destacado entre los hinchas del Monterrey por años desde que se encontraban en el viejo estadio Tecnológico, cuando las secciones de General, Preferente y Numerado se retaban durante los partidos para ver cuál organizaba la mejor porra.

“Una, dos, tres, ¡chiquitibum a la bim bom ba, chiquitibum a la bim bom ba, a la bio a la bao a la bim bom ba, Monterrey, Monterrey, ra ra ra!”, se escuchaba de un lado a otro en el nuevo estadio de Rayados, que tuvo a los 50 mil 721 aficionados en la tribuna gritando a todo pulmón.

Tras el penal fallado por Carlos Sánchez el apoyo de la afición albiazul no disminuyó y en el segundo tiempo comenzaron a presionar más a Necaxa, abucheando cada avance o remate a la portería de los hidrócálidos.

El éxtasis para la afición llegó con el gol del propio Pato que le dio el triunfo a su equipo, a quienes motivaron a aguantar hasta el final los embates y la constante amenaza de que cayera el tanto del empate, y como recompensa tuvieron otro triunfo en casa y el seguir teniendo a su equipo en la cima del torneo, así como el invicto que han sostenido durante ocho jornadas.