6 de octubre de 2015 / 09:37 a.m.

Hace días me enteré que Antonio Mohamed, técnico de los Rayados de Monterrey, está escribiendo su autobiografía, no sé a ciencia cierta quién le esté ayudando en la redacción, pero es una de las cosas que le envidiaría al que lo esté haciendo, quisiera estar en su lugar.

El Turco salió de un club pequeño de la Argentina llamado Huracán en donde es adorado, a tal grado que sus aficionados lo consideran casi un Dios.

En Independiente marcó época cuando jugaba como extremo, en Boca Juniors también lo recuerdan y toda la selección argentina en la época de Diego Armando Maradona, siendo convocado por Bilardo en las selecciones juveniles de la albiceleste que alguna vez lo llamaron siendo juvenil a que fuera parte de la selección mayor.

Por azares del destino no jugó en la Fiorentina de Italia y reculó en el futbol mexicano con los desaparecidos Toros Neza, en ese club fue todo un espectáculo, se pintaban el cabello, salían con máscara, jugaban ofensivo, hacían un montón de goles, y serán recordados siempre por ser uno de los equipos más alegres que hayan jugado en el futbol mexicano, el líder siempre fue Mohamed.

También pasó por el América, jugó en el Monterrey, jugó en el Irapuato, estuvo en el Atlante, jugó en Celaya y terminó en Zacatepec.

En el 2003 fue cuando se retiró y se vino a trabajar conmigo, una tarde me llamó por teléfono y me dijo: “Gordo, llévame a la RG que quiero ser comentarista y quiero salir contigo ahí en tu programa, no me pagues nada, me estoy aburriendo sin hacer nada, necesito actividad, contrátame”.

El resto es historia, el Turco sigue triunfando y yo ya quiero leer esta autobiografía.

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