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26 de julio de 2015 / 12:01 a.m.

Un auténtico vía crucis resultó el debut del campeón Santos en el Apertura 2015 de la Liga MX, con descalabro de 1-3 frente a un confiado León, que en los lapsos finales del compromiso olvidó su ventaja numérica de 11 contra ocho.

Pese al empuje del respetable que abarrotó el estadio Corona TSM, el monarca del balompié mexicano pagó caro tres expulsiones bien juzgadas y murió con la frente en alto por un doblete del argentino Mauro Boselli, de penal al minuto nueve y al 76, y otro gol de Carlos Peña (68); descontó Sergio Ceballos (80) para Santos.

Como preámbulo del drama, el capitán de la Fiera mandó un aviso sobre la cabaña de su compatriota Agustín Marchesín con sendo testarazo al minuto cinco y, a la jugada siguiente, se suscitó la acción del penal que él mismo protagonizó.

El bonaerense tenía una avenida frente al marco, pero su andar fue mermado por el botín del arquero lagunero y, más allá de evitar el contacto, vendió bien su caída y obtuvo la marcación de la pena máxima además de la expulsión de Marchesín.

Sin tiempo para calentar fue requerido el joven Julio González, quien salvó un penal en la final de la Copa MX pero esta vez, ya que nada pudo hacer ante un decidido Boselli, cuyo cobro a la derecha le valió para su primer festejo de la campaña.

La crisis se desató en el banquillo santista con ajustes sobre la marcha, en tanto el cuadro guanajuatense pretendía aprovechar esa confusión a través de remates de larga distancia.

Al 21 despertaron los de casa cuando Diego “Pulpo” González tropezó en el área, ante el griterío del recinto “verdiblanco”, el cual se ilusionó con la carrera del árbitro hacia el manchón penal, pero sólo se acercó a pedir a ambos jugadores su rápida incorporación.

Los ánimos se calentaron al minuto 28, con fuerte plancha del caboverdiano Djaniny Távarez sobre el “pampero” Guillermo Burdisso, al tiempo que el ecuatoriano Jonathan González dejó maltrecho a Adrián Aldrete y como el colegiado no pasaba de las amonestaciones, “Gullit” Peña le metió un fuerte pisotón a Néstor Araujo.

En el recuento de los daños de ese lapso tan accidentado, Aldrete abandonó el campo con gestos de dolor alarmantes y la urgencia de recibir hielo en su tobillo y, a modo de karma, González también se marchó el campo lesionado.

En la última acción de la primera parte, el central no se dejó engañar por el colombiano Andrés Rentería, quien fingió recibir contacto de Burdisso, lo cual bien pudo valer la segunda amarilla al “cafetero”.

Ni bien inició el complemento, Tavares se echó un clavado digno de Juegos Olímpicos y obtuvo su segundo cartón preventivo, para abrir de la peor forma el telón del segundo tiempo ante la desesperación de su técnico, el portugués Pedro Caixinha.

Esa fue la señal para que los felinos rugieran, pero sin fortuna para reflejarlo en la pizarra; sin embargo, al 64 vino un nuevo regalo de sus contrarios para facilitar la tarea, pues César Ibáñez estampó su suela en la rodilla de Efraín Velarde.

Al 68, “Gullit” Peña por fin le dio tranquilidad a los suyos con un trallazo al límite del área que se coló por la escuadra y para el 76 llegó el tercero de la sentencia, cortesía de un cabezazo de Boselli.

Pero cuando parecía que los campeones recibirían una humillación histórica, plantaron cara con lo que quedaban y pusieron a los visitantes prácticamente a pedir la hora, más cuando apareció Ceballos a 10 del final, en una reacción valiente pero tardía.

Así pues, León se lleva tres puntos valiosos de una cancha brava y comienza el camino de reivindicación tras ofrecer una pobre campaña anterior y ya piensa en recibir a Veracruz en la fecha dos; los Guerreros en cambio irán a meterse a la selva chiapaneca para medirse a Jaguares.

Las hostilidades estuvieron a cargo del silbante Miguel Ángel Flores, quien no se tentó el corazón y echó a tres locales de forma adecuada: Marchesín, Tavares e Ibáñez y por los leoneses, sólo pintó de amarillo a Carlos Peña.