Carlos Hernández Castrejón
5 de mayo de 2015 / 11:28 p.m.

En Santos Laguna siguen entrenando a puerta cerrada, muy concentrados en lo que tienen que hacer para tratar de llegar a la liguilla, conscientes de que un triunfo es necesario en una Jornada 17 que será de locura.

Pedro Caixinha ha pedido a sus jugadores total concentración, pues en un partido pueden jugarse todo el torneo y no quieren que les ocurra lo que en el anterior, cuando no hicieron su parte y fue Pumas el que entró en el lugar que parecía destinado para el cuadro albiverde.

El zaguero Oswaldo Alanís sigue en duda, ya que se mantiene realizando ejercicios por separado para tratar de sanar la molestia que presenta en la zona lumbar. El volante Néstor Calderón realizó trabajo preventivo debido a una lesión en la rodilla derecha, la cual no es de consideración, así que está considerado para jugar ante el Puebla.

El guardameta Agustín Marchesín comentó al concluir la práctica acerca de cómo se trabaja previo a ese duelo en el que podrían ser el verdugo de los camoteros.

“La verdad muy contento por el partido de Pachuca, ya habiéndolo olvidado porque viene una final más contra Puebla, un equipo que va a ser durísimo, ojalá Dios quiera que podamos lograr esa calificación que tantos nos merecemos”, declaró.

Acerca de esta reacción en el cierre del torneo, el jugador afirmó que Santos siempre tuvo la tranquilidad, “no se desesperó nunca, sabíamos de las críticas pero el equipo estaba muy unido sabiendo siempre cuál era el objetivo final, tenemos un Cuerpo Técnico que nos tranquilizó en los momentos justos, de hablarnos, de aconsejarnos, de no perder la calma y creo que eso también llevó a que se vengan dando los resultados, nos queda otra final, no está nada definido todavía, va a ser muy duro pero tenemos la necesidad y las ganas de poner a Santos donde se merece estar”.

Afirmó que la ilusión de calificar siempre se ha mantenido en el grupo, pues se ha luchado para eso, “sabíamos que no iba a ser fácil, se nos escaparon algunos partidos, más allá de eso creo que el equipo nunca perdió la calma, siempre se mantuvo distante con respecto a eso, obviamente uno se siente mal cuando las cosas no salen, lo bueno que tuvo este equipo es no perder la ambición y las ganas de clasificar a la Liguilla y creo que vamos por muy buen camino”.

Lo que desea Agustín es experimentar una liguilla, de lo cual le han hablado bastante, la manera como se vive.

“Sí, sería algo muy lindo, cuando uno viene a un Club nuevo trata de dar lo mejor, soy un agradecido de mi institución por el esfuerzo que hizo para traerme, entrar a la Liguilla sería una buena forma de devolverle el cariño que me ha dado la gente desde que me toca estar acá, el torneo pasado no se pudo conseguir, sería muy importante conseguir esa clasificación y a partir de ahí ver para qué estamos”.

En esta búsqueda de liguilla, resalta lo importante que es el respaldo de los aficionados:

“Que estén convencidos para transmitirnos esa confianza que nos tienen dentro de la cancha y nosotros poder hacer las cosas de la mejor manera, vamos a dar el cien por ciento, ojalá Dios quiera que desde la entrada en calor se viva un ambiente festivo, que la gente esté con nosotros, que acompañe al equipo, que venga temprano al estadio, eso el jugador lo siente, el contagio que la gente puede generar en el jugador va a ser muy importante para lo que viene que es una final muy linda”.

El guardameta espera que al final del partido ante el Puebla puedan estar festejando, “sé que va a ser un partido muy difícil, va a ser desgastante, pero estamos todos pensando en lo que va a ser el partido, en lo difícil que va ser, es un rival al que no hay que subestimar, está peleando algo muy importante y difícil, ellos también se juegan otra final, creo que va a ser un duelo muy complicado”.

Santos trabajó este martes ejercicios de calentamiento y movilización, dinámicas de enfrentamientos en “jaula” y espacios reducidos, alternadas con una actividad de futbol-tenis.

En la segunda parte del entrenamiento los de la Comarca se enfocaron en transiciones de carácter defensivo, supervisadas a detalle por el portugués Pedro Caixinha.