LA AFICIÓN
2 de junio de 2017 / 10:02 a.m.

El apellido Leaño es símbolo de entrega en los Tecos FC, club que en sus mejores años, conquistó un título de Liga en el máximo circuito del balompié nacional.

23 años después de ese campeonato, desapareció y renació en la Tercera División, donde un joven de 16 años, de nombre Juan Pablo Leaño, carga con la responsabilidad de un apellido que ha sido símbolo de la institución.

Hijo de Juan Carlos Leaño, ex defensor del cuadro tapatío, Juan Pablo ni siquiera había nacido cuando éstos fueron campeones, pero hoy, defendiendo sus colores, cosechó su primer éxito importante: llegar a la Final del circuito y ganar el derecho de ascender a Segunda División.
 
 
"El llevar este apellido es una responsabilidad muy grande, yo viví eso desde que mi papá estaba jugando, te va haciendo callito desde chiquito, hubo críticas hacia mi papá y siempre las va a haber conmigo. La verdad es que yo estoy preparado, estoy listo y sé que puedo lograr algo muy lindo como lo hizo mi papá", advierte.

Juan Pablo juega como medio de contención en el equipo dirigido por Rodrigo Ruiz, un técnico a quien respeta por la sabiduría que comparte entre sus compañeros y por el amor con el que algún día también defendió esta playera, al grado de no renunciar cuando fueron eliminados hace dos años.

"El mismo Pony fue quien desde el primer día dijo 'me quiero quedar y sacarme esa espina', y aquí estamos. Después de dos años de convivir con él, es una persona que ha llegado a ser muy importante para mí y todos mis compañeros. Toda la experiencia que él vivió en Primera División pues claro que siempre te va a dejar algo. Él lo merece por todo lo que ha hecho por este equipo como jugador y entrenador", señaló Leaño.

AM