mmdeportes
26 de marzo de 2015 / 06:44 a.m.

Muchos recuerdan la tarde de domingo del 24 de marzo de 1996. Los seguidores de Rayados no olvidan la gran anotación de Sergio Verdirame y la excelsa media vuelta de Luis Miguel Salvador, mientras que los aficionados a Tigres no pueden sacarse de la mente la inolvidable frase de Don Roberto Hernández Jr al término del encuentro: "Que Dios bendiga a todos los que le hicieron daño a este equipo".

Para bien o para mal, hemos visto una infinidad de veces la imagen del aficionado felino llorando en la malla por lo que sucedió esa tarde.

Hoy se cumplen 19 años de aquel día, tan triste para los seguidores auriazules y de alegría para los hinchas de La Pandilla.

Hace casi dos décadas, el Monterrey inició una paternidad en Clásicos importantes sobre el conjunto nicolaíta. El 2-1 de aquel lejano año 96 consumó la caída de los felinos a la división de ascenso.

Pese a que la historia dice que la victoria de Morelia contra Veracruz de 1-0 (duelo que se disputó antes del Clásico Regio), dejó sin posibilidades de redimir la situación, la ilusión estaba en cada uno de los aficionados felinos que asistieron al Estadio Universitario para este importante encuentro.

Al comienzo, todo era alegría, esperanza y nervios en las tribunas. Todo esto explotó con el prematuro gol de Omar Arellano (padre del actual jugador de Rayados), quien puso el 1-0 a favor de los de casa.

Pero todo se volvió gris. El estadio enmudeció cuando Raúl Aredes desbordó por la derecha, recortó a un defensa con facilidad y, con una técnica de alto nivel, sacó un centro para Sergio Verdirame, quien ya esperaba para prender ese balón.

La mirada del ‘Pibe’ estaba en el esférico. Siboldi se lanzó tan largo es, pero no fue suficiente para detener el envío. 1-1 y el drama aumentaba.

Posteriormente, toda ilusión felina terminó cuando Luis Miguel Salvador (en ese momento delantero albiazul, ahora presidente deportivo del equipo) recibió un balón, en su control salió elevado, y de media vuelta disparó para poner el marcador 2-1. Todo en el primer tiempo.

Con coraje y ganas, pero con poco futbol, Tigres buscó la igualada, pero no sin éxito. Perdió el duelo que se convirtió, en ese entonces, en el Clásico más doloroso para toda la nación felina.