EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR
18 de octubre de 2017 / 05:35 p.m.

Tras el juego ante Veracruz, Jesús Dueñas declaró algo que terminó por ser una portada de La Afición trending topic en Twitter y un buen motivo para tirar carrilla en redes sociales o a amigos en el trabajo. A los de Rayados les causó gracia seguramente, a los de Tigres pudo haberles molestado.

Pero Dueñas no mintió: la interferencia de Rayados en el sentimiento del aficionado Tigre relacionado a la exigencia, es cierto. 

Zapatero a su zapato, dirá alguno que recurre a los dichos o frases hechas para tratar de apaciguar las aguas cuando surge un problema, y ahora ese dicho encaja para referirse a que cada aficionado y jugador se preocupe por su equipo. Es una salida sencilla, políticamente correcta, pero ¿atenta contra la competencia?

Con la amplia cantidad y calidad de plantillas, hay un concepto muy recurrente entre aficionados, periodistas y algunas declaraciones de entrenador: la competencia interna. Si eres 5 y dejas de darle circulación al balón, habrá otro 5 que te quitará el puesto de titular; si eres 9 y dejas de anotar, hay otro que quiera quitarte el lugar y empezar a hacer goles. A nivel estatal, Rayados quiere quitarle a Tigres el puesto de “equipo protagonista de la ciudad”

Hay un equipo que construyó un estadio, cambió directos, entrenadores y jugadores y ahora le va bastante bien, a comparación de uno que lleva un proceso largo con una buena base, el mismo estadio, mismo entrenador y algunos campeonatos en varios años. Es claro quien es el protagonista y quién es el que quiere empujarlo, ¿eso no es también competencia interna?

Cada semestre, Nuevo León se convierte en un estado referente nacional de fútbol. Fichajes estrella, finales jugadas, lideratos del torneo, representación continental. Sería imposible que la presión de Tigres no tuviera un poco de interferencia Rayada, así como Rayados la tiene por no ganar campeonatos y que Tigres ya tiene 3 en 6 años.

Todo esto solo puede llevarnos a ser testigos de las épocas donde mejor fútbol se ha jugado en la ciudad con algunas de las mejores plantillas en la historia de ambos equipos. 

Y podrá ser culpa de uno del otro, pero no hay que dejar de competir primero aquí, con nosotros mismos, para luego poder abrir un espacio entre los equipos centralistas, los llamados "grandes". Es difícil, pero no imposible. Hay que competir.





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