22 de enero de 2013 / 05:16 p.m.

Tokio • El Banco de Japón (BOJ) adoptó cambios en su política monetaria para estimular la economía nacional, la tercera a nivel mundial, y alcanzar la meta de inflación en 2.0 por ciento fijada por el nuevo gobierno del primer ministro Shinzo Abe.

En una declaración conjunta con el gobierno, luego de dos días de negociaciones de la Junta Directiva, el BOJ informó que el objetivos es hacer frente a la deflación que afecta al país desde hace algunos años y tener una inflación de 2.0 por ciento alcanzada en la década de 1990.

Para lograr estos objetivos, la banca central japonesa se comprometió "a incentivar la flexibilización monetaria" y el gobierno a promover con firmeza "medidas para establecer una estructura fiscal sostenible, a fin de asegurar la credibilidad de la gestión fiscal".

"El objetivo es alcanzar la meta de inflación a la mayor brevedad posible", destacó la declaración oficial emitida este martes, según un reporte de la agencia oficial de noticias Kyodo.En medio de la creciente preocupación de que la intervención del gobierno en la política monetaria podría socavar la autonomía del banco central, el gobernador del BOJ, Masaaki Shirakawa, aclaró que "la declaración conjunta tuvo en cuenta la independencia del Banco".El BOJ es "plenamente consciente que lograr la estabilidad de los precios contribuirá al sano desarrollo de la economía nacional", indicó esta tarde Shirakawa en una conferencia de prensa, tras una reunión con Abe y algunos miembros de sus gabinete.

El encuentro se celebró en la oficina del primer ministro japonés y estuvieron presentes los ministros de Finanzas, Taro Aso, y Política Económica, Akira Amari, luego de la aprobación del plan de acción, rechazado por dos de los nueve miembros de la Junta Directiva.

Para alcanzar sus objetivos, la institución planea comprar deuda gubernamental con dinero recientemente creado para incrementar la inflación hasta la meta del 2.0 por ciento, que registró el país durante los años 90 del siglo pasado.

El gobierno prevé emitir nuevos bonos de deuda para captar 5.2 billones de yenes (más de 57.6 millones de dólares) y costear el plan de Abe, con el que pretende crear 600 mil nuevos empleos e impulsar el Producto Interno Bruto (PIB).

El BOJ explicó que a partir de enero de 2014 introducirá un sistema de adquisición mensual de activos financieros sin una fecha límite, con un valor de 13 billones de yenes (143.8 millones de dólares).

Con esta acción, el volumen de su programa de compra de activos, su principal herramienta para inyectar liquidez en el sistema, se ampliará en 10 billones de yenes (110.6 millones de dólares) al finalizar 2014.

Como parte de sus acciones flexibilizadoras, el Banco Central también se comprometió a mantenerlos tipos de interés en torno al 0.0 por ciento.

El BOJ también revisó al alza su previsión de crecimiento del PIB de Japón para el año fiscal 2013 y lo situó en 2.3 por ciento, 1.7 puntos más, frente al 1.6 por ciento fijado en octubre pasado, cuando Abe aún no había llegado al poder.

El gobierno, formado el 26 de diciembre pasado, se comprometió a promover estrategias de crecimiento, a través de reformas regulatorias y hacer esfuerzos para restaurar la precaria salud fiscal de Japón, la peor entre los países desarrollados.

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