17 de agosto de 2013 / 03:59 p.m.

México • La calificadora Standard & Poor aseguró que el aumento en los créditos al consumo (principalmente el uso de tarjetas de crédito) es la causa del incremento de las reservas preventivas, por riesgo, del sistema bancario en México al cierre del primer semestre, y no como se había señalado, esta semana, que se debía a la crisis de las desarrolladoras de vivienda.

De acuerdo con la calificadora, este tipo de financiamiento ha mostrado un crecimiento de doble dígito en los últimos años, aunque esto también se ha reflejado en la cartera vencida del segmento, la cual entre 2011 y 2013 registra un índice promedio de 5 por ciento, nivel no muy lejano al 5.7 por ciento visto antes de la crisis económica de 2008.

Detalla que entre más ha ido creciendo el segmento, la exposición de riesgo para los bancos también lo ha hecho, por lo que es probable que aumente la morosidad a medida que el financiamiento al consumo siga al alza.

“Como nos ha enseñado la experiencia, el significativo crecimiento del crédito al consumo puede conducir a un incremento en la morosidad si la economía o las condiciones del mercado se debilitan”, advierte la calificadora.

Aunque admite que los bancos han hecho más estrictos sus estándares para otorgar crédito y están enfocando estrategias a su base de clientes tradicionales, en lugar de ir por nuevos.

Cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) revelan que en junio de 2012 la creación de estimaciones preventivas de la banca múltiple era de 30 mil millones de pesos, pero para el cierre del primer semestre de 2013 tuvo un aumento de 44 por ciento, colocándose en 43 mil millones de pesos.

Sin embargo, el principal crecimiento se vio durante el segundo trimestre de este año, dado que al término de los primeros tres meses la cifra era de 33 mil millones de pesos.

Por lo tanto, Standard & Poors expone que las vivienderas no son la razón principal del incremento y pese al incumplimiento de las tres principales desarrolladoras —Urbi, Geo y Homex—, al término de junio pasado, los créditos al consumo impulsaron la mayor parte de las reservas para pérdidas crediticias con 69.2 por ciento del total.

En tanto, lo créditos comerciales —que es donde se encuentran incorporadas las compañías de vivienda— provocaron 24.3 por ciento, y el 5.8 por ciento restante corresponde a las hipotecas.

Señala que las reservas para créditos comerciales comenzaron a crecer al final del primer trimestre de 2013 y lo siguieron haciendo durante los siguientes meses; sin embargo, asegura que los bancos ya han provisionado una parte sustancial de sus exposiciones a las desarrolladoras de vivienda con problemas.

Añade que estiman que las reservas adicionales para estas vivienderas, hasta junio pasado, representaron menos de 1 por ciento del total de la cartera de crédito del sistema de bancario.

Por lo anterior, S&P reveló que desde su perspectiva no se prevé un incremento considerable en este sector para lo que resta del año.

Por otro lado, destaca que pese al incremento de las provisiones, el sistema bancario sigue mostrando utilidades adecuadas en comparación con sus similares de América Latina.

Detalla que las reservas consumieron 24.3 por ciento de los ingresos operativos durante el segundo trimestre, nivel superior al de los tres años anteriores; sin embargo, aún por debajo del 30 por ciento que se registró durante la crisis económica de 2008.

No obstante, la agencia calificadora recomienda a los bancos que sean cauteloso al establecer altos objetivos de crecimiento en el otorgamiento de crédito al consumo.

Tarjetas de crédito

-De 2004 hasta antes de la crisis de 2008 se registró un promedio en la tasa de crecimiento anual del crédito al consumo de 28.8 por ciento, el cual se vio impulsado por el auge de las tarjetas de crédito que mostraron por sí solas un dinamismo de 32.7 por ciento en el mismo periodo.

-Durante la crisis y hasta alcanzar su nivel más alto que se observó durante 2009 y 2010, el financiamiento para el consumo disminuyó a medida que los bancos mexicanos comenzaron a recuperarse, haciendo más estrictos sus estándares de otorgamiento, reduciendo los límites de crédito en las tarjetas y reforzando sus procesos de cobranza.

BRAULIO CARBAJAL