29 de abril de 2013 / 03:49 p.m.

Santander y el Banco de España despejaron el lunes sin tensiones una de las mayores incógnitas que nublaban su horizonte al anunciarse el abandono voluntario del principal ejecutivo de la entidad, Alfredo Sáenz.

El mayor banco de la eurozona anunció por sorpresa la dimisión de Sáenz, de 70 años, de sus cargos de consejero delegado y vicepresidente de la entidad, eximiendo así al Banco de Españade la difícil tarea de decretar si el ejecutivo podía o no seguir ejerciendo su trabajo de banquero después de que un tribunal ratificase que cuenta con antecedentes penales.

""Es una decisión positiva para la estabilidad del sistema y del Santander"", dijo una fuente del Banco de España, tras destacar su "más alta consideración por las cualidades personales y profesionales" del ya ex primer ejecutivo del banco.

Sáenz fue indultado por el gobierno socialista de una condena por un delito parcial de acusación falsa contra unos deudores de Banesto -entidad de la que era máximo ejecutivo. No obstante, un fallo del Tribunal Supremo sentenció que el perdón no borraba el delito, por lo que trasladaba al Banco de España la competencia para decidir si Sáenz podía seguir ejerciendo su cargo.

Sin embargo, el gobierno del PP modificó hace unas semanas la normativa para incluir la posibilidad de que los antecedentes penales no impidiesen el ejercicio de la actividad bancaria. El Banco de España anunció entonces que cerraba el procedimiento anterior y abría uno nuevo retrasando sine die la decisión.

""La renuncia voluntaria de Sáenz cierra este capítulo de manera no traumática"", explicó una fuente que seguía el proceso y que reconoce que se han producido diversos encuentros entre el banco central y la entidad.

Sáenz, que según datos del informe de auditoría del banco tiene acumulados unos derechos de pensión de 88.17 millones de euros y un seguro acumulado de 11.1 millones de euros, se ha visto respaldado por la entidad a lo largo de todo el proceso.

Redacción