18 de septiembre de 2013 / 01:31 p.m.

México • La Bolsa Mexicana de Valores tendrá un año negativo, pues su principal indicador, el Índice de Precios y Cotizaciones, está lejos del cierre de 2012 y del máximo histórico registrado en enero pasado.

Si bien analistas esperan una recuperación del IPC en los próximos meses, no será la suficiente para que alcance a generar ganancias en este 2013.

Al inicio de año las estimaciones del IPC oscilaban en 47 mil 994 puntos; sin embargo, el débil comportamiento de la economía en la primera mitad de 2013, que se reflejó en los resultados financieros de las compañías, las menores expectativas de crecimiento para el cierre de 2013 y los flujos financieros que se han orientado hacia otros mercados han afectado el desempeño del índice.

Ayer, la BMV cerró en 41 mil 138 unidades, que representa una caída de 6 por ciento respecto al cierre de 2012, cuando el IPC se ubicó en 43 mil 706 puntos; así como un retroceso de 10 por ciento con relación al máximo histórico al que llegó el 28 de enero de 2013, de 45 mil 913 enteros.

No obstante, si bien el pronóstico para el IPC este año ha disminuido, el mercado accionario representa una atractiva opción de financiamiento y de inversión a mediano y largo plazo, pues los inversionistas se “adelantan” a las perspectivas y descuentan los resultados de las compañías, indicaron analistas.

Del lado positivo, se prevé un mayor dinamismo económico en la segunda mitad del año, favorecido por un mejor desempeño en Estados Unidos, así como por un mayor gasto del gobierno federal. Además, la aprobación de las reformas estructurales —principalmente la energética y fiscal— redundará en mejores resultados corporativos y en un alza en la calificación de inversión del país, que permitirán tener mejores tasas de financiamiento externo.

Del lado negativo, algunos elementos internos que afectarán el desempeño del mercado son: la continua debilidad de reportes financieros de las compañías, valuaciones altas de éstas, impacto negativo por reformas en sectores con empresas de fuerte peso en el IPC y un fracaso en la implementación de reformas estructurales.

En tanto, los factores externos que perjudicarán al mercado son: descontrol en el aumento de crédito en China —lo que impactará en los commodities y en un menor desempeño industrial en ese país, que se reflejará en una menor tasa de crecimiento económico—, el entorno en Europa —con la continuidad de la crisis de la deuda— y sobrerreacciones por menores estímulos monetarios en Estados Unidos.

En este contexto, por sectores, las empresas que tienen mejores perspectivas hacia final de año son las ligadas a la infraestructura, gracias a los planes del gobierno en este sector, y las financieras, que si bien no han sido beneficiadas por tasas de interés bajas, sí se prevé que se vean impulsadas por apoyos gubernamentales para favorecer financiamientos.

Asimismo, tienen buenas expectativas las compañías ligadas a la petroquímica, ya que los inversionistas pueden “adelantarse” a la reforma energética, y las Fibras, que si bien han tenido algunas complicaciones en su desempeño, ofrecen un nivel de atracción por los dividendos que generen.

Las empresas relacionadas con el sector energético, industrial e infraestructura son las que ofrecen más potencial de rendimiento, como Alfa, Alpek, Mexichem, Ienova, ICA, Cemex, Ohlmex, Gcarso y Gmexico, y dentro de las financieras sobresale Gfnorte.

Otras compañías que también pueden tener un buen desempeño gracias a sus buenos fundamentales, valuación y expectativas serán los aeropuertos, empresas de consumo, como Walmex y Comerci, y otras, como Mfrisco, Lab, Sport, Cultiba y Funo.

Dentro del sector consumo es importante mencionar que, en general, para éste se visualiza un desempeño de la demanda interna aún contraído para los próximos meses; sin embargo, hay tendencias dentro del consumo que difieren del promedio, lo que favorecerá a algunas compañías de esta industria.

ATENCIÓN A MINUTAS DEL BANXICO

tEl viernes próximo el Banco de México publicará las minutas de su última reunión de política monetaria, en la que la Junta de Gobierno decidió reducir en 25 puntos base la tasa de referencia.

El punto central del documento será la opinión de los miembros de la junta respecto a sus previsiones de crecimiento, pues la reducción de dicha tasa se dio en un contexto en el que se profundizó el debilitamiento de la economía.

Asimismo, será importante conocer la opinión sobre el impacto de la reducción de estímulos monetarios por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos en la economía mexicana, el tipo de cambio y las tasas de interés de largo plazo.

De igual manera, se revelará si la decisión de reducir la tasa de referencia de 4.00 a 3.75 por ciento fue unánime, y se conocerá si hubo comentarios sobre la reforma fiscal.

Cuando en marzo pasado la Junta de Gobierno decidió reducir la tasa de referencia, la institución fue muy enfática al aclarar que no se trataba de una etapa de bajas continuas, sino que esto iba a ocurrir una sola vez; sin embargo, en seis meses la volvió a recortar, en un contexto de mayor desaceleración al que ocurría en el tercer mes del año.

En marzo pasado, en las minutas del Banxico se reconoció que la actividad económica del país había comenzado a mostrar una desaceleración, a causa del menor dinamismo de la economía mundial.

SILVIA RODRÍGUEZ