ROBERTO FLORES | @BETOFLORES67
17 de marzo de 2017 / 09:17 a.m.

Todos sabemos del escándalo por el que el jugador de América Pablo Aguilar fue suspendido un año por agredir a un árbitro y que ocasionó que los silbantes pararan en la jornada 10, pero ¿se acuerda de quién fue el árbitro agredido? Bueno, si no lo recuerda, podrá verlo en el juego entre Cruz Azul y Tigres.

Así es, Fernando Hernández Gómez será el silbante central del “Clásico del Cemento” este sábado en la cancha del Estadio Azul en duelo correspondiente de la jornada 11 del Clausura 2017.

Hernández Gómez entonces será un ingrediente más que hace especial este encuentro, ya que el “morbo” por ver de qué manera se conduce en el terreno de juego y en un partido con gran rivalidad.

Por parte de los dos equipos habrá jugadores que les gusta reclamar, incluso encarar en determinado momento a los nazarenos. André Pierre Gignac, Nahuel Guzmán, Guido Pizarro o Luis Quiñones por parte de Tigres; mientras que Jesús Corona, Christian Giménez, Gabriel Peñalba y Martín Cauteruccio estarán por los Cementeros.

“Creo que a veces los jugadores tenemos ciertas maneras de reclamar que están al límite del respeto o de la falta de respeto, es muy fino a veces el límite en una reclamación. A veces estamos a determinada cantidad de pulsaciones que nos bloquea en algún punto la cabeza.

“Eso es lo que tenemos que tratar de controlar los jugadores, ayudar a los árbitros a veces algún gesto demás hace que queden expuestos y es lo que no les gusta. Tratar de manejarlo de esa manera, respetar eso, tratar de ser medidos en el diálogo con el árbitro”, expresó Nahuel Guzmán en su conferencia del jueves.

Habrá que estar muy atentos no sólo a lo que pase entre los 22 jugadores en el terreno de juego, sino a lo que haga el árbitro Fernando Hernández con el silbato pues sus marcaciones en el duelo de Copa MX entre Xolos de Tijuana y América derivó en que fuera agredido.

Al final de aquel partido en el que Tijuana eliminó a las Águilas, el paraguayo Pablo Aguilar se le acercó y le dio un ligero cabezazo, que alcanzó a esquivar, pero que provocó un escándalo de proporciones mayúsculas en el futbol mexicano.

Y es que luego de que también en otro duelo de Copa, entre Toluca y Morelia, Enrique Triverio también empujó al silbante de ese encuentro, ambos elementos fueron sancionados con 8 partidos (Aguila) y 7 el de los Diablos, lo que indignó al gremio arbitral.

Ante esto decidieron no pitar en la jornada 10, provocando que se parara la Liga por vez primera en muchos años, en una medida histórica de unión entre los silbantes mexicanos. Finalmente se dio marcha atrás a las primeras sanciones y ambos fueron suspendidos un año de toda actividad, no sólo en México sino internacionalmente, con lo que se rompió la huelga de los colegiados.

De esta forma, los jugadores de ambos equipos tendrán pensarlo dos veces a la hora de reclamarle a Fernando Hernández mañana en el Estadio Azul, pues las consecuencias podrían ser muy fuertes.