26 de marzo de 2013 / 08:37 p.m.

Bruselas • El Banco Central Europeo y el Eurogrupo dieron el martes una inusual muestra de desacuerdo al discrepar sobre la forma que tomarán los rescates financieros en el futuro luego del otorgado a Chipre, lo que generó más incertidumbre en torno a la seguridad de mantener grandes depósitos en los bancos europeos.

En un acuerdo de rescate financiero por 10 mil millones de euros asegurado el lunes en la madrugada, Chipre accedió a disolver el segundo banco más grande del país, lo que infligió pérdidas significativas —posiblemente de hasta 40 por ciento— a todos los depositantes con ahorros mayores a 100 mil euros (130 mil dólares).

Ese paso, acordado con los otros 16 países europeos que utilizan el euro y el Fondo Monetario Internacional, representa la primera vez en los tres años que lleva la crisis de deuda en Europa que los grandes depositantes —ahorristas acaudalados, empresarios o instituciones— se verán obligados a asumir pérdidas como parte de un rescate financiero en la eurozona.

La medida fue elogiada por Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo que reúne periódicamente a los ministros de Hacienda de la eurozona, quien dijo que los posibles rescates financieros futuros podrían incluir la obligación de asumir pérdidas para los accionistas bancarios, los tenedores de bonos e incluso los ahorristas con cuentas bancarias abultadas.

Sin embargo, Benoit Coeure, miembro de la junta ejecutiva del Banco Central Europeo, rechazó bruscamente la idea de Dijsselbloem.

Coeure declaró a la radiodifusora Europe 1 de Francia que Dijsselbloem se "equivoca" al decir eso porque la solución acordada para Chipre no puede ser un modelo en la eurozona.

La singularidad de la situación chipriota consiste en que la nación isleña tiene un sector financiero excesivamente amplio, que incluye depósitos muy grandes de extranjeros, agregó Coeure, integrante de la junta ejecutiva de seis miembros del ECB.

AP