ROBERTO FLORES | @betoflores67
15 de octubre de 2016 / 06:31 p.m.

Justo en el momento menos adecuado, Tigres se olvidó de jugar bien al fútbol y ante Necaxa sumó su segunda derrota consecutiva al perder 0-2 y dejando la clasificación para otra ocasión.

Una vez más, Nahuel Guzmán regaló un gol al rival cometiendo un error de novato para abrirle la puerta a unos Rayos que vinieron a buscar un punto y al final salieron con tres del Universitario, donde los Incomparables despidieron a su equipo con un sonoro abucheo tras su primer descalabro como local.
Los felinos necesitaban ganar para amarrar la clasificación, pero de nueva cuenta el buen futbol de las primeras 10 jornadas no apareció estancándose en 23 puntos.

Ahora son ya tres las fechas sin victoria y con el triunfo de Pachuca sobre Santos hasta el tercer lugar de la tabla de posiciones, y si Pumas golea por cuatro goles a Toluca se irán hasta la cuarta posición.

La jornada anterior Tigres se había hecho los goles solo ante León, dos de ellos provocados por pifias de Guzmán, y esta noche una vez más el argentino fue factor en contra, por lo que la gente ya no lo perdonó y lo abucheó constantemente.

Necaxa, el rey del empate con siete en el torneo, se paró en la cancha del Volcán con el objetivo de no permitir a los felinos desarrollar su juego, presionando en todo momento a quien tenía el balón y buscando el desdoble rápido con el chileno Edson Puch.

Los felinos nunca pudieron establecer condiciones, Lucas Zelarayán e Ismael Sosa vivieron un primer tiempo desconectados, faltos de movilidad y siendo fáciles presas de los rivales.

Poco a poco los Rayos se adueñaron el juego, incluso teniendo más la pelota y mandando centros peligrosos por los costados. Aunque sin crear una opción clara en la portería de Nahuel Guzmán, siendo la de mayor peligro un zurdazo de larga distancia de Luis Gallegos al minuto 27.

En la tribuna aparecía la desesperación de los Incomparables que no veía claro cómo su equipo podría descifrar el crucigrama defensivo de los hidrocálidos que estaban muy cómodos en la cancha.

El desorden de los universitarios era grande. André Pierre Gignac sin balones a modo, Javier Aquino e Ismael Sosa sin abrir la cancha, pero tampoco Ricardo Ferretti hacía algo por solucionarlo.

Lo más peligroso de los felinos vino en la parte final de primer tiempo. A los 41' en un tiro libre que desvió Gignac y Marcelo Barovero atajó con muchos problemas al centro del área donde Sosa no pudo renegar de cabeza a la portería.

Al 44' vino un centro de Dueñas por derecha al que Sosa se lanzó de "palomita" pero no alcanzó a rematar, la zaga necaxista intentó reventar y el balón le cayó a Aquino quien sacó un tiro que Barovero desvió a córner. Fue el único disparo franco a portería de los felinos en los primeros 45 minutos.

"Tuca" tenía que hacer algo, la paciencia de su afición estaba al borde de perderse y en el complemento debía aparecer la lucidez de un equipo que ha ido perdiéndola peligrosamente en las últimas jornadas.

Tigres salió encima del Necaxa en complemento, apenas al 48' Barovero salvó su arco al desviar un tiro de Aquino. Después siguió insistiendo ahora sí con mayor movilidad de sus hombres de medio campo al frente.

Los Rayos estaban más preocupados por mantener el empate que se estaban olvidando de atacar y presionar como en la primera parte. Pero al 57' llegó otro regalo felino.

En un disparo que no llevaba nada de Edgar Espíndola, Nahuel Guzmán no supo atajarlo, le rebotó a donde Edson Puch no desaprovechó y anotó el 0-1 que cayó como balde de agua helada en el Volcán.

Tuca de inmediato sacó al "Gringo" Torres y metió a Jürgen Damm, al 62', que apenas venía regresando de una lesión y si las cosas estaban mal al 65' el capitán Juninho salió lesionado y fue sustituido por la "Palma" Rivas.

Si con el empate a Necaxa no atacaba, ahora con la ventaja iba a buscar rematar a los felinos en el contragolpe y aprovechar el descontrol del conjunto local.

Tigres insistía e insistía, pero a los empujones, sin generar fútbol, con esfuerzos aislados y centros sin ton ni son. En la tribuna la hinchada felina desesperada la agarró con Nahuel Guzmán abucheándolo cada vez que tocaba la pelota.

Si las cosas no estaban complicadas, al 82' se pusieron peor cuando Edgar Espíndola se quitó sin problemas a dos rivales y con disparo de zurda puso el 0-2.

En los minutos finales Andy Delort entró a la cancha, pero ya era muy tarde, Ferretti se guardó el tercer cambio mucho tiempo y lo hizo ya con el partido perdido.

Con el silbatazo final de Erick Yair Miranda apareció el reproche de la afición a su equipo, el cual está sumido en una crisis que ya no es pasajera y mucho tendrá que hacer Ricardo Ferretti para ponerle fin sino quiere que la clasificación a la Liguilla se siga complicando aún más.