14 de febrero de 2013 / 07:39 p.m.

La Comisión Europea propuso formalmente el jueves un impuesto sobre las transacciones financieras en 11 de los países miembros con el que se podrían recaudar hasta 35 mil millones de euros anuales, una medida que los inversores dicen que perjudicará a los ahorradores y los planes de pensiones.

Bruselas estableció que el impuesto (FTT, por sus siglas en inglés), que pretende que los bancos paguen por el dinero de los contribuyentes que recibieron durante la crisis financiera, entre en vigor en enero de 2014, la tasa a la que se establecerá y las salvaguardas para evitar impagos.

Sus detractores dicen que va a reducir los volúmenes de negociación, disminuir las pensiones de los futuros jubilados y que podría provocar una doble tasación para algunas transacciones.

El plan fue pedido por 11 países que suponen dos tercios de la producción económica de la UE y que han aceptado previamente seguir adelante con el impuesto, después de que los otros 16 estados miembros rechazaran una propuesta europea anterior.

Los intentos de aprobar a nivel mundial la llamada "tasa Tobin" - que recibe el nombre del economista estadounidense que ideó una tasa a las transacciones financieras en los años 70 - también han fracasado, ante la oposición del gobierno estadounidense.

El comisario de Impuestos de la UE, Algirdas Semeta, dijo que el sector financiero europeo está "sub-tasado" por unos 18 mil millones de euros.

""Pone la piedra final en la carretera hacia un FTT común en la UE"", dijo en el discurso en el que presentó su plan.

La Comisión dijo que el 85 por ciento de las transacciones objetivo del plan - entre las que no habrá transacciones del mercado de divisas - se producen entre empresas financieras, pero si algunos de los costes se pasaran los consumidores no sería ""desproporcionado"".

""Cualquier ciudadano que compre, por ejemplo, 10 mil euros en acciones, solo pagaría un impuesto de 10 euros en la transacción"", afirmó.

Cómo evitar que los bancos pasen sus costes a los clientes profesionales y minoristas es una cuestión mucho más difícil.

Los estados miembros primero regatearán, y habrá cambios antes de que entre en vigor. Solo los 11 estados afectados podrán votar sobre ello, y deberán llegar a un acuerdo por unanimidad para que se ponga en marcha.

La tasa sería de 0.01 por ciento para los derivados y de 0.1 por ciento para acciones y bonos.

La ministra austriaca de Finanzas, Maria Fekter, apoyó el plan, diciendo que espera que recaude "al menos" 500 millones de euros anuales para su país.

— REUTERS