EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR
22 de diciembre de 2017 / 06:10 p.m.

La carrera de Damián Álvarez estuvo siempre cubierta de gloria en México, fue protagonista en cada torneo que jugó. Ligas, Copas, Sudamericana, Concachampions, final de Copa Libertadores. Estuvo en los momentos más importantes de Pachuca y Tigres, llegó a Selección mexicana y decide irse tras ganarle a Monterrey, igual que pudo haberse retirado después de ganarle a Boca Juniors con su querido River Plate.

Su llegada a Tigres fue un parteaguas en la historia, arribó junto a Ricardo Ferretti y se mantuvo cerca. Llegó como alguien de experiencia y se va como un veterano consagrado, todo lo que necesitó Tigres él fue capaz de brindarlo durante más de 7 años, cambió la historia del club junto a sus compañeros (conquistó cuatro títulos de Liga), se ganó el respeto de propios y extraños y defendió al club que tanto lo quiere.

El apodo que menos le gustaba siempre fue el de “Chilindrina”, un sobrenombre que nació en Morelia. Como su entrenador, Ricardo Ferretti, se parecía a “Don Ramón” de “El chavo del 8” y Damián parecía su hijo, se le comenzó a llamar a Álvarez de esa forma, y ese lazo semi-paternal entre Ricardo y Damián se ha mantenido hasta el último momento, siempre fue el consentido con justa razón, nunca falló a ninguna cita con el fútbol y con la historia.

Sus características de juego eran muy claras: un extremo por izquierda que tenía buena llegada a línea de fondo para intentar lo de siempre: un recorte que lo acomoda a su pierna diestra para sacar el centro, diagonal o un tiro que sorprendiera al arquero. La banda izquierda siempre fue su hábitat, Javier Aquino le ganó la competencia en esa zona, pero cuando Damián iba a entrar se movía Javier a la derecha porque el 'Enano' tenía que estar por izquierda sí o sí. Todos sabían que iba a hacer, pero pocos pudieron detenerlo.

Algunos de sus goles más recordados son específicamente 2: el que hace frente a Santos Laguna en la final de ida del Apertura 2011 y el que le anota a Toluca en 2014 para calificar a Tigres a la tercer Copa Libertadores de su historia, donde terminaría siendo finalista enfrentando a River Plate, el equipo que lo vio nacer.

Que se haya retirado Damián Álvarez puede ser un sinónimo de que el equipo ha ido envejeciendo, pero esto se ha evitado gracias a que cada 6 meses se cambia de personal, que se trae gente joven y comprometida, y para todos esos fichajes de los últimos años Damián fue vital en cuanto al liderazgo y compromiso que cada nuevo tenía que asumir. Siempre fue un líder para sus compañeros, un referente para el club y un ídolo para la gente.

Hay que pensar en el futuro, el 5 de enero inicia un nuevo torneo y Tigres debe encontrarle un relevo a Damián en su posición de extremo izquierdo. El mercado extranjero recibirá cualquier oferta por algún extremo izquierdo que deberá cumplir una función en el quipo, la misma que Álvarez dejó vacante, y con el trabajo de inteligencia deportiva y directiva el puesto debe ya estar prácticamente cubierto, aunque aún no sea anunciado.

Lo que a muchos nos gustaría es seguir viendo a Damián de alguna forma vinculado a Tigres. En algún equipo de fuerzas básicas, en el cuerpo técnico, como visor o alguna otra función que colabore a que Tigres siga en la cima del fútbol mexicano.

Para él hoy hay solo palabras de agradecimiento y respeto, para Tigres hay un trabajo importante para reforzar su posición y para el futuro todavía hay un Damián que no deberá desvincularse del club.

AM