18 de junio de 2013 / 03:38 p.m.

Washington• Los precios al consumidor en Estados Unidos subieron en mayo y una medición de las presiones subyacentes en los precios mostró señales de estabilización tras un largo declive, un potencial alivio para los consejeros de la Reserva Federal que quieren ver una inflación más enérgica.

Otros datos divulgados el martes mostraron un incremento en los inicios de construcciones de casas, en la más reciente señal de que el mercado inmobiliario estadounidense ayudará a contrarrestar el lastre de la austeridad del gobierno sobre la economía este año.

El Departamento del Trabajo dijo que su Indice de Precios al Consumidor (IPC) subió 0.1 por ciento el mes pasado luego de dos meses consecutivos de declives, justo por debajo a lo esperado por analistas.

Pero en una señal de una mayor demanda en la economía, los precios al consumidor excluyendo alimentos y energía subieron 0.2 por ciento en mayo, justo por sobre el ritmo anotado en abril.

Los llamados precios al consumidor "subyacentes", que los consejeros del banco central estadounidense siguen de cerca porque son menos volátiles, subieron 1.7 por ciento en 12 meses hasta mayo.

Eso igualó el incremento registrado en abril y respaldó la visión de que una preocupante tendencia a la baja en la inflación subyacente, que comenzó hace un año, podría estar llegando a su fin.

"Eso tiende a dar alguna credibilidad al hecho de que permanecerá estable", comentó Aaron Kohli, estratega de tasas de interés en BNP Paribas en Nueva York.

Aunque la lectura de mayo para la inflación subyacente de 12 meses permanece por debajo de la meta de inflación de la Fed de 2 por ciento, una estabilización podría hacer más cómodo para la Fed reducir sus programas de estímulo económico tan pronto como en el otoño boreal.

La Fed comenzará el martes una reunión de política monetaria de dos días, en la que se prevé que mantenga sin cambios su programa de estímulo de compras de bonos.

"La economía ha estado rindiendo decentemente", afirmó Carl Riccadonna, economista de Deutsche Bank en Nueva York. "No creo que la Fed esté preocupada" con datos débiles de inflación, agregó.

En mayo, el avance en el índice subyacente de precios fue respaldado por un alza de 0.2 por ciento en los costos de las vestimentas, así como también un aumento de 0.3 por ciento en el precio de la vivienda.

La Fed se guía por una medición separada, pero relacionada de inflación publicada por el Departamento de Comercio, conocida como índice PCE, que ha mostrado niveles incluso más débiles de aumentos de los precios subyacentes.

El índice PCE pone menos peso en la vivienda, de modo que el dato del martes podría no señalar una estabilización similar en el índice subyacente PCE.

Los inversores en Wall Street parecieron no reaccionar mayormente al dato.

INICIO DE CONSTRUCCIONES DE CASAS

Un informe separado mostró que los inicios de construcciones de casas subieron menos a lo esperado en mayo, reflejando probablemente limitaciones de mano de obra y materiales, aunque la tendencia general permaneció consistente con una fortaleza en el mercado inmobiliario.

Si bien los permisos para la construcción futura se redujeron, eso siguió a un fuerte incremento en abril, que los había elevado por arriba de la marca de 1 millón de unidades.

El retroceso del mes pasado reflejó una caída del volátil sector multifamiliar, pero los permisos para la construcción de viviendas unifamiliares tocaron el mayor nivel en cinco años.

El Departamento de Comercio dijo el martes que los inicios de construcciones de casas ascendieron el 6.8 por ciento a un ritmo anual desestacionalizado de 914 mil unidades.

Los inicios de abril fueron revisados al alza para mostrar un ritmo de 856 mil unidades en lugar de las 853 mil unidades reportadas anteriormente.

Los economistas encuestados por Reuters habían anticipado un ritmo anual de 950 mil unidades para el mes pasado.

Los constructores, que están incrementando la actividad para atender la demanda de viviendas en un contexto de inventarios muy bajos, han estado quejándose de la falta de mano de obra y los mayores costos de los materiales.

REUTERS