EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR
6 de junio de 2017 / 08:10 p.m.

Cuando llega un fichaje con gran renombre al fútbol mexicano es claro que se tenga una expectativa muy alta. La historia del chileno Eduardo Vargas con Tigres había iniciado de una forma bastante aceptable, pero la forma en que terminó el torneo a nadie o a muy pocos les gustó.

Según los datos de Transfermarkt, llegó por seis millones de euros. En la primera temporada esos millones significaron 12 partidos, donde 8 de ellos fueron como titular. Sumó 754 minutos y solo pudo hacer un gol en la liga. Y en Concachampions tampoco hubo gran diferencia, participó en seis juegos y anotó dos goles.

En Tigres no es un 9 referente del área: inició como una especie de mediapunta para tratar de enlazar el centro del campo y el ataque, no se le notaba cómodo pero tampoco lo hacía mal. Algunas variantes tácticas lo llevaron a estar un poco recargado a la derecha, Gignac a la izquierda y Dueñas entrando como falso 9. Parecía que Edu cada vez se alejaba más del gol.

Durante varios partidos se notó una gran desesperación por marcar; es positivo que un futbolista tenga esa ambición por hacer goles, siempre y cuando esa búsqueda está ligada a apoyar al colectivo y no necesariamente a sentir que tú cumpliste individualmente. No dio algunos pases claros a compañeros en mejor posición, tiró un penal que no le correspondía en una final. La desesperación lo superó.

Algunos dicen que Cruz Azul lo quiere, otros dicen que Tijuana sería su destino, pero personalmente no quisiera verlo fuera de Tigres. Si bien es cierto que Ricardo Feretti no es el técnico más abierto a nuevas ideas, creo que en algún momento de la pretemporada encontrará la forma ideal para poder ver a Edu Vargas y Gignac juntos por el centro del ataque, encontrando el contexto adecuado para que convivan y brillen juntos. Sin que nadie se opaque, que ambos pongan su buen fútbol a servicio del colectivo.

Es normal que haya desesperación por parte de muchos aficionados, pero tengan paciencia. El trabajo y el fútbol encontrarán el momento adecuado para que el chileno y el francés puedan brillar en los mismos espacios.


lgw