18 de febrero de 2013 / 09:34 p.m.

Se espera una recuperación gradual en la zona euro a fines de este año, pero la tasa de cambio del euro es importante para el crecimiento y la inflación, dijo el presidente del BCE.

 

Bruselas.- El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, intentó el lunes enfriar el tono del debate sobre una guerra cambiaria, pero dijo que el organismo que encabeza tendrá que evaluar el impacto económico de la fortaleza del euro.

El euro alcanzó este mes su máximo nivel en 15 meses contra el dólar, complicando las tareas del BCE de diseño de políticas monetarias al pesar sobre el crecimiento y alimentar expectativas de que tendría que tomar nuevas medidas, aunque algunos miembros del banco se oponen a ello.

Si bien espera una recuperación gradual en la zona euro a fines de este año, Draghi dijo que la tasa de cambio del euro es importante para el crecimiento y la inflación.

"Tendremos que evaluar las próximas proyecciones si el tipo de cambio tiene un impacto en nuestro perfil inflacionario, porque siempre será mediante la estabilidad de precios que abordaremos temas como este", dijo Draghi a los legisladores europeos en Bruselas.

El G-20, en respuesta al febril debate de la semana pasada acerca de las devaluaciones competitivas entre las potencias económicas del mundo, manifestó el sábado que no se produciría una guerra cambiaria, que en esencia se trata de países que compiten para debilitar sus monedas.

Las políticas expansivas de Japón, que han llevado a una devaluación del yen, escaparon de las críticas directas en un comunicado emitido en Moscú por las autoridades del grupo.

Mientras Japón y Estados Unidos siguen flexibilizando sus políticas monetarias, el BCE está empezando a relajar algunas de sus medidas de crisis, un contraste que ha ayudado a impulsar el euro.

"La mayoría de los movimientos en las tasas de cambio que hemos visto no fueron objetivos explícitos, fueron el resultado de políticas macroeconómicas domésticas destinadas a impulsar la economía", dijo Draghi.

"En ese sentido, encuentro realmente excesivo cualquier lenguaje que aluda a guerras de monedas", añadió.

Draghi añadió que la declaración del G-20 no fue decepcionante.

"Lo que yo dije en el G-20 en Moscú, fue que insté a todas las partes a (poner en práctica) una muy sólida disciplina verbal", dijo Draghi.

En Viena, el austriaco Ewald Nowotny, otro miembro del BCE, dijo que la relación euro-dólar se mueve en un rango visto anteriormente y que la apreciación de la moneda europea frente al yen no ha sido dramática.

"Esto significa que (...) estamos teniendo un debate simulado" en torno al euro, dijo Nowotny, quien calificó de "absolutamente innecesarios" los comentarios que hablan de una guerra de divisas.

Draghi reiteró la opinión del BCE de que la tasa de cambio del euro no es un objetivo de la política monetaria, pero agregó que "es importante para el crecimiento y las estabilidad de precios".

El funcionario agregó que la meta de inflación del BCE estará cerca pero por debajo del 2 por ciento.

"La inflación bajaría a menos del 2 por ciento en el corto plazo", dijo Draghi, añadiendo que la política monetaria del BCE sigue siendo flexible.

REUTERS