26 de marzo de 2013 / 11:12 p.m.

El impacto de la situación en el sistema bancario del país podría dañar la economía doméstica y por lo tanto las finanzas públicas, dice la calificadora.

 Nueva York • Fitch colocó el martes la calificación crediticia de Chipre en revisión para una posible rebaja, diciendo que el impacto de la situación en el sistema bancario del país podría dañar la economía doméstica y por lo tanto las finanzas públicas.

La agencia actualmente califica a Chipre en "B", en terreno especulativo.

Un doloroso plan de rescate europeo para la isla miembro de la zona euro ha tensionado a los mercados financieros esta semana, con grandes depositantes en los bancos castigados como parte del programa.

Como parte del acuerdo de rescate, Chipre acordó traspasar los pequeños depósitos del Banco Popular de Chipre, también conocido como Laiki, hacia el Banco de Chipre.

El Laiki será cerrado bajo los términos de un paquete de rescate por 10 mil millones de euros (13 mil millones de dólares) acordado el lunes en Bruselas con los prestamistas internacionales para evitar un colapso financiero en la isla mediterránea.

"Fitch buscará resolver la revisión con implicancias negativas una vez que más detalles clave del programa sean acordados y hechos público", dijo la agencia calificadora en un comunicado.

La agencia Standard & Poor's rebajó la nota crediticia en moneda extranjera a largo plazo a "CCC" desde "CCC+" la semana pasada.

Moody's Investors Service califica a la deuda del país en "Caa3". Ambas notas se ubican muy profundo en el grado especulativo.

Las cuentas por sobre 100 mil euros en ambos bancos, que no están garantizadas bajo la ley de la Unión Europea, serán congeladas y utilizadas para solucionar las deudas de Laiki y recapitalizar al Banco de Chipre convirtiendo los depósitos en acciones.

Los bancos reabrirían sus puertas en Chipre el jueves tras un cierre de casi dos semanas, pero los giros serán limitados "por semanas", dijo el ministros de Finanzas del país. El Gobierno aún debe aclarar las restricciones sobre movimientos de capital y existen temores sobre una corrida bancaria.

REUTERS