10 de septiembre de 2013 / 08:33 p.m.

El impacto del retiro de la política de estímulo de la Reserva Federal podría ser mayor que en 1994, cuando comenzó un ciclo de ajuste y el mercado de bonos colapsó, dijo el martes un miembro del Banco Central Europeo.

Joerg Asmussen, miembro del panel ejecutivo del BCE, dijo que el episodio de 1994 resaltaba la importancia de que los bancos centrales comuniquen de forma clara sus estrategias cuando deciden abandonar políticas expansivas.

La Fed comenzaría la reducción de sus compras mensuales de bonos cuando se reúna la próxima semana, empezando a retirar una política que ha ayudado a fomentar la recuperación de la mayor economía del país y alentó a los mercados financieros.

"A inicios de 1994, cuando la recuperación estadounidense se fortaleció, la Fed empezó un ciclo de ajuste y los mercados de bonos se derrumbaron no sólo en Estados Unidos si no también en todo el mundo", dijo Asmussen el martes.

"Si los efectos secundarios fueron grandes en 1994 podemos esperar que sean aún mayores hoy en día, en un mundo mucho más interconectado", agregó el funcionario, en el texto de un discurso que dará en Bruselas.

La Fed comenzó un fuerte ciclo de endurecimiento en 1994 con grandes aumentos en la tasa meta de los fondos de la Fed que hizo subir las tasas a largo plazo en todo el mundo. Para muchos, el llamado Efecto Tequila -la crisis que golpeó a México en 1994 y 1995- fue una de sus consecuencias.

Aunque economistas creen que la Fed podría anunciar una disminución en las compras mensuales de bonos durante la reunión del 17 y 18 de septiembre, creen que el débil dato de empleo aumentó la posibilidad de que ese anuncio se postergue.

Incluso si la Fed decide este mes comenzar a reducir su estímulo, aún tendría una política monetaria altamente expansiva con tasas de interés cercanas a cero.

Sin embargo, el economista de RBS Richard Barwell dijo que el momento de salida es algo complejo para todos los grandes bancos centrales.

"Están en lo correcto al preocuparse cuando uno de los grandes bancos centrales comienza a moverse (a la salida), no es una transición ordenada", dijo en respuesta a las declaraciones de Asmussen. "No hay una vía sencilla", agregó.

Abandonando su tradición de no comprometerse respecto a medidas futuras, el BCE dijo en julio que mantendría las tasas en sus actuales niveles bajos por un "periodo extendido", la primera vez que brinda lineamientos a futuro.

El BCE reiteró el uso de la frase "periodo extendido" tras las reuniones de agosto y septiembre.

REUTERS