ROBERTO FLORES
8 de agosto de 2016 / 05:52 p.m.

A muchos aficionados de Tigres que estuvieron en el estadio, y a quienes lo vieron por televisión, les llamó la atención la forma de celebrar de André Pierre Gignac en el gol que le marcó a Jaguares y le dio el triunfo a Tigres. Un festejo que llevaba dedicatoria especial.

El goleador francés, quien antes del partido recibió de parte de los dirigentes de la Liga MX sus tres Balones de Oro ganados por sus logros en el año futbolístico anterior, se arrodilló frente a la zona de VIP Palco Sur, elevó sus brazos al cielo y se persignó, incluso en la transmisión se vio que tenía lágrimas en sus ojos.

¿Por qué festejó así?

El del sábado era un juego muy especial para “Dedé”. En uno de los palcos de esa zona estaba una de las personas más importantes de su vida. Se trataba de Corine, su madre quien lo estaba viendo por vez primera jugar en el Estadio Universitario.

“Muchos se dieron cuenta que lloró, pero nadie sabía por qué”, mencionó una persona allegada al club felino. “André tenía a su mamá en la tribuna, ella estaba por vez primera viéndolo jugar en el Estadio Universitario y le había prometido un gol”.

“Por esta razón él quería anotar, para dedicárselo a su señora madre que estaba en la tribuna y al lograrlo se quebró, por eso levantó los brazos y dio gracias a Dios. Ojalá que la siga llevando para que se mantenga la buena suerte (risas)”.

Gignac no jugó la primera jornada por estar de vacaciones por su participación en la Eurocopa de Naciones, reportó para el juego ante Atlas y se vio desconectado, sin embargo ha ligado ya dos encuentros anotando gol, ante América y Jaguares, anotaciones que a la postre sirvieron para llevar a la victoria al equipo felino.

El goleador francés llegó a 33 goles en juegos de Liga, incluyendo Liguilla, con la camiseta felina en apenas 42 partidos, lo que lo tiene ya muy cerca de ingresar al Top 10 de los máximos anotadores felinos.