18 de junio de 2013 / 02:43 p.m.

Monterrey  • En el anuncio de la reestructura de la deuda de Nuevo León que se prevé dar a conocer en este mes de junio, firmas calificadoras coinciden en que esperan que pueda concretarse en términos sustentables con tasas menores a las actuales y que no impacte en un servicio de deuda mayor.

Una vez que se conozcan los términos de reestructura con la banca comercial incidirá en una recuperación de las actuales calificaciones negativas que tienen el Estado tanto por Fitch Ratings como Stantard & Poor’s; además uno de los retos para la entidad será la generación de ingresos.

Humberto Panti Garza, director senior de la firma calificadora Fitch Ratings señaló que actualmente la administración del gobernador Rodrigo Medina de la Cruz tiene créditos de mediano y corto plazo de 2 a 4 años que presionan más el servicio de la deuda, pero con la reestructura es posible que los quieran enviar a unos 15 años:

El servicio de la deuda del Estado se ubica entre los 3 mil a 4 mil millones de pesos anuales, precisó.

"Como calificadoras buscamos periodos de gracia en esta reestructura, pediríamos al Estado la explicación de esos periodos de gracias por lo que es muy claro que a esta administración le restan menos de 3 años".

Dijo que esperan que los beneficios con esa reestructura se puedan reflejar en estos tres años que resta de la administración, ya que no sería positivo que el futuro gobierno tenga un servicio de deuda más fuerte.

La cantidad estimada que reestructurarían es de alrededor de los 25 mil millones de pesos, señaló, principalmente con la banca comercial y de desarrollo.

Sin embargo, indicó que los últimos créditos que han venido tomando no han sido en condiciones tan favorables:

"Hemos observado cómo los últimos créditos que han venido tomando, se han adquirido en condiciones y plazos no muy favorables porque presionan las finanzas públicas del Estado, pero bueno eso también es reflejo del mayor riesgo que los acreedores están viendo en el Estado y demandan un mayor premio por los recursos que se les presta al Estado".

De acuerdo con el reporte financiero del primer trimestre de este año, el gobierno de Nuevo León mantiene pasivos con la banca por 24 mil 50 millones de pesos, cantidad que representa un 4.1 por ciento respecto al cierre de diciembre del año previo.

El monto más alto de estos créditos es con Banobras por 5 mil 464 millones de pesos y le sigue Afirme con 4 mil 176 millones de pesos, con este último banco hizo una contratación a principio de año por mil 430 millones de pesos.

Panti, señaló que la reestructura no va a ser fácil y no necesariamente es un tema positivo:

"Una reestructura efectivamente va a dejar de presionar las finanzas, pero no es que nosotros veamos una reestructura como un tema positivo, en principio cuando los estados entran en un proceso de reestructura te reflejan los problemas financieros que están pasando, pero bueno son opciones que se dan en el mercado".

Actualmente la calificación de Nuevo León otorgada por Fitch Ratings es de “BBB+ con perspectiva negativa” y antes de septiembre tendrán que dar a conocer su nueva revisión.

Daniela Brandazza, analista de la firma calificadora Standard & Poor’s, señaló que se espera una reestructura inferior a los 40 mil millones de pesos:

"Tienen una autorización por 40 mil millones de pesos, el Decreto eso es lo que contempla, sin embargo, desde nuestro punto de vista el refinanciamiento pudiera ser menos de ese monto, esto es lo que nosotros estamos anticipando de que pueda ocurrir", señaló.

La experta explicó que tendrán que analizar los términos en que se conseguirá esta reestructura para determinar si la calificación actual de Nuevo León: "mxA- con perspectiva negativa", puede recuperar su perspectiva a estable.

"La perspectiva negativa significa que hay 1 en 3 posibilidades de que la calificación pueda bajar si hay un deterioro fiscal más fuerte de lo que S&P espera en 2013".

Además, advirtió la experta, estarán al pendiente de las contrataciones de pasivos de corto plazo, que son los responsables de una presión fuerte para las finanzas de la entidad.

Precisó que para Nuevo León los problemas más grandes para la entidad tienen que ver con el desempeño presupuestal, la capacidad para seguir recaudando y el control del gasto operativo.

"Lo importante es poder ver cómo fortalecen las finanzas en términos de cuánto ingreso más puede generar el Estado y cómo puede controlar el gasto para tener mayor flexibilidad de seguir financiando obra pública sin necesariamente seguir acudiendo a más endeudamiento", concluyó.

ALEJANDRA MENDOZA