ROBERTO FLORES
7 de octubre de 2016 / 08:11 p.m.

Si bien es cierto que el estadio no se llenó, la realidad es que en los alrededores y en las tribunas de la casa del Houston Dynamo de la MLS se vivió una auténtica fiesta.

Desde las 17:30 horas aficionados en su mayoría de los Tigres se empezaron a dar cita en los diferentes estacionamientos y a realizar el tradicional "tail gate" de antes de cada juego.

Al principio del juego la entrada era de poco más de 10 mil personas en un inmueble con un aforo de 22 mil espectadores, pero conforme avanzó el juego se fue poblando más.

Se trataba de un día normal de trabajo para los paisanos que viven en esta zona de solos Estados Unidos, el tráfico en las diferentes avenidas también era pesado, pero nadie iba a impedir que ellos llegaran a la cita con su equipo.

Los Incomparables texanos empezaron a alentar al equipo desde que salió a la cancha, por cierto en perfectas condiciones, con los tradicionales cánticos de los Libres y Lokos, pero los de aquí en la "Ciudad Espacial".

"¡Vamos Tigres, vamos Tigres, te quiero ver campeón otra vez, Vamos Tigres, Vamos Tigres, te quiero ver campeón otra vez!", arrancaron en la tribuna.

Para después lanzar el primer cántico aludiendo al otro equipo de la ciudad de Monterrey.

"¡Poro popo, poro popo, el que no salte es Rayado maric...., poro popo, poro popo, el que no salte es Rayado maric...!", lo que hizo aplaudir a la inmensa mayoría de hinchas felinos.

Del Santos no había tantos, eran menos, pero también ruidosos, de pronto empezaron a lanzar porras que retumbaron de inmediato.

"¡Santos, Santos, Santos, ra, ra, ra!", lo que provocó la silbatina de los aficionados tigres.

No hay duda, siempre que vienen los equipos mexicanos hay una fiesta en tierra texana, más cuando los Tigres se presentan en Houston, de la cual han hecho sin duda su segunda casa.