23 de agosto de 2013 / 12:59 a.m.

 

Monterrey.- • El impuesto adicional que se pretende aplicar a los refrescos no soluciona ningún problema de salud, pues cualquier otra bebida, salvo el agua, tiene los mismos niveles calóricos, y sí, en cambio, puede afectar a una industria que produce 500 mil empleos directos y 3 millones de empleos indirectos, aseguró el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas, Emilio Herrera Arce.

Expresó su deseo de que al legislar al respecto, los diferentes actores del proceso tomen una decisión equitativa, donde valoren todos los aspectos, tanto de salud, como tributario y económico.

El empresario recalcó que el impuesto es recesivo, porque impacta además a la gente de menos recursos, que es la que destina mayor porcentaje de sus ingresos a alimentos y bebidas, y aunque se grave a las empresas, termina por trasladarse al consumidor final.

Instó a no caer en una confrontación, porque eso no ayudaría a resolver nada.

"Esta industria es una punta de lanza de una cadena productiva que inicia con los productores de caña de azúcar y que termina con los pequeños detallistas".

Aseguró que genera 500 mil empleos directos y tres millones de empleos indirectos.

"El impuesto que se pretende cobrar es recesivo, porque afectará a la economía de muchas personas, principalmente a las de menos recursos", dijo Herrera Arce.

Explicó que gravar los refrescos sólo causa un efecto en cadena: "El impuesto es transferible al producto, y lo paga el cliente final, muchos de ellos gente de bajos recursos económicos, que dedican un porcentaje mayor de sus ingresos a alimentos y bebidas".

Por otra parte, no se justifica, porque el consumo per cápita de refresco en México apenas y ha aumentado en un siete por ciento en los últimos 20 años, lo que significa un incremento de .44 por ciento anual.

"No hay garantía de que sea una solución a un problema de salud, frena el crecimiento económico en un momento donde lo que se necesitan son empleos", dijo Herrera Arce.

El proyecto no coincide con las estrategias anunciadas por el presidente Enrique Peña Nieto, en el sentido de que se debe incidir en inversiones que propicien la formalidad de la economía.

"Va irse mucha gente al sector informal", expresó el directivo de la industria refresquera.

FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL