6 de febrero de 2013 / 08:01 p.m.

Washington • La Junta Nacional de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (NTSB) "probablemente está a semanas" de completar su investigación sobre las causas que provocaron fallas en las baterías del avión Dreamliner 787, pero divulgará sus últimos hallazgos el jueves, dijo la jefa de la entidad Deborah Hersman.

"Hablaremos sobre las condiciones especiales que estaban en efecto en el momento en que el Dreamliner fue certificado", dijo Hersman a periodistas el miércoles.

"En esencia lo que pasa cuando un avión es certificado es que se confirman los estándares aplicados en ese momento. Así que la pregunta radica en si es cierto o no que al transcurrir el tiempo de la vida de un avión, ¿Este vuela con nuevos estándares?", indicó.

Hersman declinó hacer comentarios sobre un reporte que indica que sería la principal candidata de la Casa Blanca para ocupar el cargo de secretaria de Transporte, al sostener que está enfocada en sus actuales labores.

La funcionaria dijo que la investigación sobre el Dreamliner de Boeing es una prioridad para la NTSB, donde están en marcha todos los esfuerzos para detectar la causa de las fallas en las baterías.

Hersman dijo que la NTSB ha estado examinando los riesgos de las baterías de iones de litio por algún tiempo y ha recomendado estrategias para reducir los potenciales peligros.

Siempre habrá avances tecnológicos, pero la seguridad de estos es "asegurarse de hacer una correcta evaluación de riesgos, comprender los modos de falla y mitigar cualquier potencial riesgo", dijo.

"No quiero decir categóricamente que estas baterías no son seguras. Cualquier tecnología nueva, cualquier diseño nuevo, va a tener algunos riesgos inherentes. Lo importante es mitigarlos", sostuvo.

Los 50 Boeing 787 están sin volar desde el mes pasado debido a que las autoridades de Estados Unidos, Japón y Francia investigan el incendio de la batería de un avión en Boston el 7 de enero y un incidente separado que obligó a otra aeronave a realizar un aterrizaje de emergencia en Japón una semana después.

REUTERS