GERARDO SUÁREZ
25 de julio de 2015 / 08:59 a.m.

Quedó claro que la mente está puesta en River Plate. Porque el equipo alternativo no fue una buena alternativa y hasta parecía más preocupado por el ‘Millo’ que el ‘Rojo’. Ni siquiera la euforia provocada por llegar a la Final de la Copa Libertadores podrá opacar la actuación del cuadro ‘B’ de Tigres.

El Auri se quedó muy lejos de mostrar una idea como la del miércoles ante el Inter. Los elementos que son suplentes se quedaron muy lejos y terminaron por caer 1-0 ante un Toluca que no convence, pero que supo cómo hacerle frente a su cambiado rival.

Muy rápido llegó el golpe del visitante, incluso sin tener que merecerlo. Con apenas 6’ en el cronómetro, un pelotazo combinada con una mala salida de Enrique Palos, permitieron que el argentino Enrique Triverio anotara el primer y único tanto de una desangelada velada en el Volcán.

Los felinos intentaron reaccionar, pero no terminan por encontrar esa cohesión deseada. A su vez, el ecuatoriano Joffre Guerrón nunca fue ese hombre que cargó con el peso del equipo. El ‘Dinamita’ fue intrascendente.

Tigres intentó, buscó, pero nunca tuvo la idea para romper ese cerco rojo que plantó ‘Pepe’ Cardozo. Si esto no fuera suficiente, el ritmo fue semilento. Viniegra y Zamora, encargados de la recuperación, no tuvieron la verticalidad suficiente para darle velocidad a las transiciones. Y todo esto con la carga de buscar revertir una tempranera desventaja.

La jugada que cambió el destino de los Diablos y el encuentro se gestó desde el campo propio del ‘Rojo’. Tras un pelotazo, el balón llegó hasta donde encontraba Triverio. Lo que el atacante no contó fue que Palos salió de su área a intentar cortar el servicio; sin embargo, el arquero atacó mal el esférico con la cabeza y se lo dejó al sudamericano, quien tomó el esférico y lo mandó guardar aprovechando el marco desguarnecido.

Con la anotación, Toluca optó por esperar a su rival e intentó cazarlo por la misma vía. Tigres, por su parte, trató de volver. Pero en cada intentó, hacía más evidente la falta de ritmo de algunos elementos, haciendo menor el volumen de juego.

Así el Diablo fue sobrellevando el encuentro, mientras el Auri chocaba repetidamente contra la zaga visitante hasta que llegó el silbatazo final. Sigue River Plate, equipo que definitivamente nunca salió de la mente auriazul.