EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR
6 de diciembre de 2017 / 01:37 p.m.

Nuevo León tiene 2 equipos con grandes entrenadores y el cuerpo técnico de cada uno bien capacitado, no es ninguna novedad decirlo, pero sabemos que partido a partido, o mínimo torneo a torneo, esa capacidad se evalúa con lupa.

El mejor entrenador no necesariamente es el que hace ganar a sus equipos, no es el que tenga más clubes recorridos y mucho menos el que sea preferido por la prensa y aficionados. Para saber quién es un buen entrenador basta con responder dos preguntas: ¿qué idea pretende con su equipo? y ¿logró desarrollar plenamente esa idea?

Que la final sea entre Rayados y Tigres es una prueba muy clara de que no hay un solo camino al éxito. Puedes llegar con 30% o 60% de posesión de balón, todo estilo pertenece a un modelo de juego basado en múltiples factores: la característica de los jugadores que tiene el equipo, la historia del club, el gusto del entrenador, las necesidades que tiene la institución a corto, mediano y largo plazo. No hay un estilo correcto, tampoco uno incorrecto, pero sí existen los ideales para cada equipo.

Mohamed, junto a su cuerpo técnico, inteligencia deportiva y directiva, armaron una plantilla para explotar los espacios, presionar muy arriba y un juego aéreo decente. Ferretti, con su cuerpo técnico, inteligencia deportiva y directiva han hecho un club ideal para jugar con la posesión del balón en la búsqueda del triunfo. Y tanto el Turco como el Tuca han acertado sin lugar a dudas este torneo.

Aunque los equipos tengan dominada y establecida su idea de juego, hay partidos que tienen que hacerse a la medida. ¿Qué hace el rival y dónde puedo molestarlo más? ¿Qué es lo que hacen ellos que me pueda molestar a mí? Todo eso es parte del análisis previo y la planeación que se debe realizar.

En esos aspectos de estructuración es donde puede haber diferencia para ver quién realmente es el mejor entrenador de Nuevo León, lograr conocer a detalle a su rival, y sobretodo conocer las mejores características de sus propios jugadores para entender qué hacer en cada momento. El fútbol no se vive estático, no se desarrolla como una sola cosa. Es un organismo vivo que está en cambio, que a veces necesita velocidad y a veces necesita pausa, y todo eso lo tienen que dar los entrenadores.

¿Qué pasa ante la adversidad?

Los partidos no tienen un escenario, se deben preparar en función de los diferentes eventos que se puedan dar. ¿Qué pasa si gano? Hay quienes repliegan, hay otros que buscan ampliar la ventaja, pero la pregunta más importante: ¿qué pasa si voy perdiendo? Ahí, Ferretti y Mohamed pueden llegar a actuar diferente.

Durante toda la liguilla, Rayados nunca ha ido abajo en el marcador. Comenzaron ganando en el Jalisco y empezaron ganando en el Morelos, de local ambos juegos de vuelta iniciaron yéndose arriba en el marcador. En liguilla en ningún momento han tenido que reajusta, a comparación de la liguilla pasada donde frente a Tigres, en la ida y en la vuelta, iniciaron abajo en el marcador, los partidos terminaron 4-1 y 2-0, y la adaptación al escenario le costó mucho. No pudo revertir la situación en el marcador y tampoco en el control de balón.

Históricamente, a Ferretti se le llega a complicar esa readaptación cuando va abajo, muchas veces el partido lo termina sacando alguna individualidad, como Gignac en la final de vuelta contra Chivas, Gignac en la final contra Pumas y Dueñas contra América. Tácticamente lo que ocurre es que Tigres empieza a sumar elementos al ataque cuando el rival repliega, y hay secuencias largas de pases. Pero hubo una diferencia en esta liguilla: se fueron abajo en el marcador con gol de Boselli, y el fútbol de Tigres no fue de tanta posesión prolongada, pero sí de transición directa, como sucedió en el gol de Edu Vargas para empatar.

¿Quién actuará mejor cuando vaya abajo en el marcador? El entrenador no está en la banca de adorno ni solo para hacer cambios, debe actuar muy bien en la función de dirección de campo.

No es una cuestión de motivación, tampoco de quién grite más o quién tenga un mejor lazo con la afición. Esto se trata de inteligencia, de fútbol.


gw