16 de julio de 2013 / 06:57 p.m.

Ciudad de México • El mercado laboral mexicano se ha comportado mejor que muchas otras economías que integran la OCDE, pero la tasa de desempleo permanece a un nivel más elevado que antes de la crisis, aunque aún por debajo de la media del organismo.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) refirió que el año pasado México registró el mayor crecimiento económico entre los 34 países del organismo, después de Chile, a 3.9 por ciento y el incremento más fuerte en empleo a 3.3 por ciento.

Después de que la tasa de desempleo alcanzara en septiembre de 2009 un máximo de 6.0 por ciento, se redujo hasta 5.2 por ciento en abril 2013, aunque permaneció más de un punto porcentual arriba que antes de la crisis.

De acuerdo con su informe anual "Perspectiva del empleo 2013", difundido este martes, este diferencial podría persistir a lo largo de 2013 y 2014, impulsado por el débil crecimiento económico en la zona OCDE.

Considera que reducir el empleo informal es todavía un desafío para el país, pues más de 60 por ciento del empleo es informal, lo que implica que muchos trabajadores permanecen fuera del alcance de la regulación del mercado laboral y de la protección social.

La tasa relativamente baja de desocupación se explica por la ausencia de un sistema público de prestaciones por desempleo, lo que significa que muchos trabajadores que pierden su empleo tienen que tomar la primera oportunidad de trabajo que se les presente.

Así, continúa, aquellos trabajadores que perdieron su empleo en el sector formal después de la crisis financiera global se volcaron hacia el sector informal para compensar la pérdida de ingresos, lo que ha derivado que gran parte del robusto crecimiento económico ha sido en empleo informal.

La proporción de población en edad laboral que se desempeña en el sector informal alcanzó en el primer trimestre de 2013 el nivel previo a la recesión, en especial las mujeres, mientras que el empleo formal permaneció en alrededor de tres cuartos de punto porcentual por debajo del nivel previo a la recesión.

El organismo internacional estima que las perspectivas laborales de la población joven en México deben reforzarse, ya que la mayor parte de las personas que tienen entre 15 y 24 años, en específico las mujeres, permanecen fuera del mercado laboral, del educativo y formativo.

México ocupa el segundo lugar con una mayor proporción de jóvenes mexicanos que ni estudian ni trabajan, denominados "ninis", el segundo más alto en la OCDE después de Turquía, y más de un tercio de las mujeres jóvenes están dentro de esta categoría en comparación con uno de cada 10 hombres.

Explica que aunque algunas mujeres no buscan empleo para ocuparse de sus hijos, para otras esta situación refleja las dificultades que tienen los jóvenes para acceder y permanecer en el mercado laboral.

El informe señala que aunque en México el índice de empleo haya disminuido, las tasas de personas que ni estudian ni trabajan han permanecido estables desde la recesión.

Lo anterior, señala el organismo, debido al incremento en la proporción de jóvenes que estudian o toman otra formación, tendencia que es prometedora, ya que un mayor acceso a la educación podría ayudar a acceder al sector de empleo formal.

Considera que es necesario fomentar un mayor inmersión al mercado laboral para las mujeres, pues en México se refleja que este segmento de la población tiene baja participación en comparación con la media en la OCDE.

En el tercer trimestre de 2012, el acceso al trabajo para las mujeres en México fue de 47 por ciento, la tasa más baja de los países que integran al organismo después de Turquía, la cual a su vez ha permanecido estable desde antes de la recesión.

"Aumentar la tasa de participación de las mujeres mejorando sus oportunidades laborales debería promover el potencial económico de México y reducir el riesgo de pobreza".

Asimismo, plantea que una regulación más flexible de los contratos permanentes sería aún necesaria en México para fomentar el empleo formal.

Expuso que a pesar de que la reforma laboral, aprobada en lo general en noviembre de 2012, debería estimular la creación de empleo en el sector formal y la protección social de los participantes en el mercado laboral, y que aún es necesaria una regulación más flexible para los contratos indefinidos.

En ese sentido, detalla que con las modificaciones legales en el marco laboral las restricciones relativas a los contratos temporales se redujeron, en especial liberando a las agencias de empleo temporal.

Expuso que de las naciones que integran la OCDE, México tenía una de las legislaciones más estrictas en materia de empleo antes de la reforma, aunque luego de su aprobación, los indicadores de la protección laboral para contratos temporales muestran que dicha regulación es menos dura que en otros 16 países del organismo.

Precisa que la reforma laboral hizo poco para cambiar la regulación para los contratosindefinidos, excepto en lo relativo a la extensión de la duración máxima del período de prueba.

En tanto, detalla, un tercio de los países que forman parte del organismo han hecho reformas de su legislación laboral para flexibilizar los contratos indefinidos en los últimos cinco años, en particular aquellos que tienen regulaciones más rigurosas respecto al despido individual y colectivo antes de la crisis financiera global.

De acuerdo con la experiencia de los países de la OCDE en los años 90 del siglo pasado, en ausencia de más reformas que regulen el despido, el mercado laboral mexicano continuará segmentado con el empleo informal, el cual será sustituido por el también precario trabajo temporal.

De esta manera, plantea que México debe considerar aumentar el número de casos en los que un despido por causas personales es considerado objetivo, en especial si incluye una caída importante de la productividad individual.

Lo anterior, con una disminución en el costo del despido para los empresarios por causas económicas y haciendo menos pesados los remedios impuestos a las empresas si la baja del empleado es considerada como injusta, con excepción a los casos en que los derechos de los trabajadores hayan sido vulnerados, como en casos de discriminación.

Para mejorar la equidad, acota, estas medidas deben ir acompañadas de más acciones que refuercen el cumplimiento de las sentencias favorables a los trabajadores, en especial en lo relativo al pago de la compensación.

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