EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR
26 de julio de 2017 / 10:38 a.m.

Las nuevas ideas propuestas y desarrolladas por Tigres  conllevan un proceso de adaptación colectivo e individual, algunos jugadores corren más, otros estarán más estáticos, otros deberán recuperar más, quizá otros atacar menos.

Los extremos de alguna forma han dejado de existir para Tigres, el utilizar carrileros o laterales volantes te permite seguir teniendo amplitud en la cancha, te permite tener también llegada a línea de fondo sin descuidar los recorridos y apoyos defensivos que exige la posición.

Quizá los años recorridos en una exitosa carrera de Damián Álvarez no le permitan competir con Javier Aquino por un puesto en esa zona, quizá ni siquiera ser su relevo. Aunque cuando ingresaba de cambio se notaba esfuerzo en esos apoyos, sería difícil pensar que pueda sostenerlo durante 60-70 minutos a un alto ritmo. Damián necesita un nuevo rol donde pueda ser útil, efectivo y colaborativo para todo el fútbol que se pretende realizar.

En los últimos partidos lo vimos mucho más relacionado al enlace del juego, ya no entra para sustituir a un externo, sino que incluso hace labores de mediapunta para tratar de conectar con y sin balón el mediocampo y el ataque. En esta transformación de juego ahora es un sustituto de Edu Vargas o Enner Valencia.

La inteligencia adquirida a lo largo de los años le permite no sufrir ese cambio, interpreta bien las tareas de esa zona y le da una pausa necesaria cuando el equipo está muy acelerado, hace correctas labores de presión y vigilancia a los contenciones y defensores rivales.

En un nuevo contexto de juego los futbolistas luchan por adaptarse y encajar, la consecuencia es que se harán jugadores más completos y de mayor utilidad. Damián afrontará la recta final de su carrera con esa cualidad.