27 de agosto de 2013 / 10:31 p.m.

Ciudad de México • El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) pidió moderación en la aprobación de la próxima reforma hacendaria, ya que ésta no puede ser sólo recaudatoria, sino también debe incluir una reducción en el gasto gubernamental.

El presidente nacional del IMEF, Víctor Manuel González, dijo que la estrategia fiscal del gobierno federal parece que busca subsanar las finanzas públicas ante una posible aprobación de la reforma energética, que implicaría una disminución de los ingresos públicos por concepto de petróleo.

Opinó que no es acertado que el Estado busque aumentar la tasa del Impuesto sobre la Renta (ISR) para que paguen más quienes ganen más y cubrir con ello el posible déficit que puedan observar las finanzas públicas por la entrada en vigor de reformas, como la energética.

Señaló que un eventual aumento del ISR le pegaría a los contribuyentes cautivos y a la base productiva, además reduciría el interés de empresas extranjeras por invertir en el país y generaría un ciclo de baja generación de empleos.

A su vez, el presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos, Federico Rubli Kaiser, comentó que el IMEF revisó su estimación de crecimiento de la economía mexicana para este año, de una tasa previa de 2.5 por ciento a un rango entre 1.7 a 1.9 por ciento.

Sostuvo que aunque este será un mal año en materia económica, será transitorio y está lejos de una recesión, pues en adelante se prevé un entorno más favorable por la recuperación de Estados Unidos y una mejor respuesta de Europa a la crisis, así como por el impacto positivo de las reformas estructurales aprobadas a nivel interno.

El presidente del IMEF opinó que debe existir moderación a la hora de buscar una reforma hacendaria, ya que la estrategia no puede ser sólo recaudatoria, sino considerar una visión global que incluya tanto una reforma impositiva como una reducción en el gasto gubernamental.

Para el organismo, dijo, es fundamental moderar el gasto y, sobre todo, una mayor eficiencia en el mismo, toda vez que esa medida sería tan benéfica como un incremento en el nivel de ingresos a través de los impuestos.

"Una podría compensar la otra y el impacto en la sociedad sería nulo o hasta positivo si se busca realmente solucionar el espacio que la reforma energética puede dejar en las finanzas públicas", manifestó.

Por otra parte, González Olivares respaldó la propuesta de reforma energética del Ejecutivo federal, que busca ampliar la participación del sector privado, nacional y extranjero, en esta industria y afirmó que las reformas constitucionales que plantea darán certidumbre a los inversionistas.

El IMEF, añadió, considera que el efecto de la reforma energética en el conjunto de la economía puede ser el de incrementar en 2.0 puntos porcentuales el Producto Interno Bruto (PIB) en el mediano y largo plazo, dependiendo de su implementación.

Aseveró que si bien la reforma constitucional es de largo alcance, también es cierto que mucho de lo que se declaró en la exposición de motivos depende de la implementación de reformas en las leyes secundarias, reglamentos y otros ordenamientos del sector, proceso que puede ser de al menos dos años, según algunos expertos.

"Esto quiere decir que parte de los anuncios que se están dando a conocer a la opinión pública sobre la potencial caída en los costos de los energéticos, especialmente la gasolina y la electricidad como resultado de la reforma, no están informando plenamente a la ciudadanía".

Estimó que a la larga, cuando se desarrollen empresas competidoras en los distintos ámbitos de la industria energética, sí será posible observar caídas en los costos de los energéticos, pero difícilmente los cambios en los precios se pueden observar en el corto plazo.

El presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos expuso que el IMEF revisó a la baja su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana en 2013, tras el avance de sólo 1.0 por ciento que registró el PIB en el primer semestre del año, y que llevó a la Secretaría de Hacienda a reducir su estimación de crecimiento de 3.1 a 1.8 por ciento este año.

Rubli Kaiser, declaró a su vez, que el menor desempeño económico mundial se dejó sentir sobre la economía mexicana, al enfrentar una desaceleración en la demanda externa que afectó las exportaciones, y también hay síntomas de que continúa la desaceleración del mercado interno.

Con base en una encuesta preliminar entre los integrantes del Comité Nacional de Estudios Económicos, el IMEF revisó el crecimiento del PIB para 2013 de una tasa previa de 2.7 por ciento a un rango entre 1.7 y 1.9 por ciento.

Asimismo, anunció que en un par de semanas se contará con los resultados de la encuesta completa que realiza el organismo, y aclaró que la revisión de sus pronósticos es continúa, conforme se da a conocer nueva información económica que influye en las expectativas.

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