3 de junio de 2013 / 05:17 p.m.

 

 

Madrid • El plan de reforma de la banca española, que recibió un rescate europeo de 41.300 millones de euros, está bien "encarrilado", pero los riesgos que pesan sobre la economía y por lo tanto sobre el sector financiero "continúan siendo elevados", estimó el FMI este lunes en un informe.

"La misión consideró que la aplicación del programa está encarrilada" pero "que los riesgos para la economía y por consiguiente para el sector financiero continúan siendo elevados porque España sigue teniendo dificultades para corregir importantes desequilibrios", escribió el Fondo Monetario Internacional al término de una visita de la troika (FMI-BCE-Comisión Europa) a Madrid.

El proceso de reforma del sector financiero español "está bien emprendido", pero "la situación económica y presupuestaria sigue siendo difícil", afirmaron por su parte la Comisión Europea y el Banco Central Europeo en un informe separado publicado también este lunes.

Estos informes periódicos se inscriben en el marco de la supervisión por parte de la troika de las estrictas condiciones que acompañan al rescate bancario español acordado en julio de 2012, de un máximo de 100 mil millones de euros, de los que hasta ahora se utilizaron 41.300 millones.

Según el BCE y la Comisión, las condiciones impuestas en aquel momento fueron "casi" alcanzadas y "las medidas de refuerzo del sistema de gobernanza, de regulación y de control del sector bancarios fueron tomadas". Sin embargo, "los esfuerzos deben proseguir", agrega este informe.

También destaca que "se realizaron nuevos pasos importantes" desde su último informe, el 5 de marzo, con la creación del 'banco malo' (Sareb), que "ahora se enfrenta al importante desafío" de vender los activos tóxicos surgidos del estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.

Los créditos morosos en los bancos españoles, principalmente préstamos inmobiliarios susceptibles de no ser devueltos, se mantienen a un nivel muy elevado (10.47%) pese a la trasferencia de activos problemáticos a la Sareb.

A cambio del plan de ayuda europeo para los bancos, el gobierno conservador de Mariano Rajoy se comprometió a sanear el sector financiero y las finanzas públicas.

La Comisión acordó el 29 de mayo un nuevo plazo a España para que alcance sus objetivos de reducción del déficit público: 6.5% en 2013 y por debajo del 3% de límite europeo en 2016.

España logró en 2012 reducir su déficit público a 6.7% del PIB, a costa de una política de austeridad que complica su retorno al crecimiento y agrava un desempleo que ya afecta al 27.16% de la población activa.

El informe definitivo del FMI se espera a "principios de julio" y el próximo informe de la Comisión y el BCE, "en septiembre".

EFE