16 de julio de 2013 / 04:49 p.m.

Monterrey • Desde que se inició con la política del deslizamiento en los precios de las gasolinas, y que ha generado un aumento gradual en éstas hasta alcanzar el precio internacional de referencia que es el de Estados Unidos, el combustible ha aumentado hasta en un 46 por ciento.

A finales del 2009 la gasolina Magna costaba 7.88 pesos, según la lista de precios al público de productos petrolíferos de Petróleos Mexicanos (Pemex), mientras que para el séptimo gasolinazo del año, que se dio el primer sábado de julio de 2013, el precio es de 11.58 pesos.

Es decir, aumentó 3.7 pesos durante dicho periodo, lo que representa un incremento del 46.95 por ciento.

Lo que significa que entonces, cuando la gasolina costaba 7.88 pesos, un tanque de 55 litros se llenaba por menos de 500 pesos; hoy en día llenarlo se paga por tal cantidad de combustible 636.9 pesos; 203.5 pesos más.

En el caso de la gasolina Premium, el precio en diciembre de 2009 era de 9.66 pesos, a julio de 2013 el costo de este combustible es de 12.14 por ciento; es decir, presenta un aumento del 25.67 por ciento; con una diferencia de 2.48 pesos.

En este caso, llenar un tanque de 55 litros con gasolina Premium implica un gasto de 667.7 pesos; contra 531.3 pesos que costaba a finales del 2009, y que significa una diferencia de 136.4 pesos más.

Julio César García Astorga, director de posgrado de la Facultad de Economía de la UANL, explicó que la razón por la que se han dado estos incrementos graduales en las gasolinas, un aumento cada primer sábado de mes, es porque la política del deslizamiento pretende reducir el subsidio gubernamental en el precio de las gasolinas.

A finales del 2009 el precio de la gasolina en Estados Unidos era de .689 dólares por litro, es decir, 8.99 pesos por la misma cantidad de combustible, y en México era de 7.88 por litro, lo que representaba una diferencia de 1.11 pesos más en el costo norteamericano.

Principalmente porque una buena parte de la gasolina que se consume en México es importada, y dado que Pemex compra el hidrocarburo a precio internacional, es que se produce esta diferencia, comentó el académico.

"Llegó un momento en que el precio de la gasolina aquí en México era muy bajo respecto a los precios de referencia, principalmente a los precios de referencia en Estados Unidos", comentó García Astorga.

Asimismo, durante el transcurso del tiempo en el que se ha aplicado esta política, los montos de los incrementos mensuales también han cambiado; por ejemplo, durante 2013 los incrementos mes tras mes son de 11 centavos, mientras que durante el año pasado fueron de 9 centavos.

En este sentido, Verónica Michel, investigadora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), explicó que estos ajustes no son automáticos, que son una decisión política; es decir, que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) determina los precios del combustible partiendo de dos objetivos.

"Uno, reducir la brecha de precios (entre el precio nacional y el internacional) para, a su vez, reducir gradualmente el gasto fiscal (subsidio); y dos, aminorar el impacto inflacionario", dijo.

Estos dos objetivos son opuestos, explicó Michel, porque si se decidiera seguir completamente el primero, entonces la SHCP podría elevar los precios de golpe, en alrededor de 2 pesos.

Por el contrario, si se quisiera totalmente evitar un impacto en el nivel general de precios, entonces no se efectuaría incremento alguno en los precios de los combustibles, agregó la investigadora.

"Esta política balanceada se da en la forma de incrementos graduales en el precio ya que, además de hacer que los precios nacionales se asemejen a los internacionales para reducir el subsidio regresivo y distorsionador del mercado de combustibles, también permite que el mercado (mexicano) se ajuste suavemente a la subida de precios sin ejercer un impacto inflacionario alto", dijo.

De manera que de no contar con el subsidio, el combustible en México estaría sujeto a la variación de los precios internacionales, lo cual ocasionaría que cuando éstos variaran ya sea al alza o la baja, tendríamos gasolinas más caras o más baratas.

"Somos uno de los países desarrollados que tienen los precios de combustibles más bajos. Debemos entender que no se está fomentando una política dañina. Con una creciente demanda interna de combustibles y una plataforma de producción de energéticos que tiene restricciones para crecer, es natural que los precios vayan a la alza, enfatizó Michel.

Gasolinazos, sin un final visible

El fin de los gasolinazos es difícil preverlo, principalmente porque esta política se revisa mes tras mes, explicó Michel, para corroborar la magnitud de los deslices.

"Esta política no tiene un plazo determinado de vigencia, sino que tiene carácter flexible para poder ajustarse según las circunstancias".

"Por ejemplo, si los precios internacionales experimentaran una subida drástica, nuestros precios nacionales tendrían que experimentar también un ajuste más grande o bien, si se estimara que tendremos un shock inflacionario riesgoso, la mejor política sería atenuar estos incrementos de precios", comentó.

Los incrementos y el IEPS

El Impuesto Especial sobre la Producción y Servicios es un gravamen que está ligado a los gasolinazos, de manera que cuando el precio del productor del combustible (el costo internacional, regularmente) está por encima del precio del consumidor, es cuando se aplica el subsidio, explicó la investigadora.

"Por lo tanto, entre más grande sea el diferencial, más grande también es el aumento de precio al público necesario para tratar de reducir dicha brecha", dijo.

Por el contrario, cuando el precio que el usuario paga por el combustible es superior al del productor, al diferencial se le etiqueta dentro del IEPS, que luego es distribuido entre las entidades federativas.

"El presupuesto para el 2012 previó una cantidad de 20,526.05 millones de pesos como recaudación anual por las cuotas del IEPS. Los estados que fueron asignados con los mayores montos son Estado de México (11 por ciento), Jalisco (7.6 por ciento), Distrito Federal (7.2 por ciento), Veracruz (5.7 por ciento) y Nuevo León (5.4 por ciento)", agregó.

DANIEL ANGUIANO